Hoy amanecimos con la Luna en Piscis ♓️ y muy posiblemente abriste los ojos con ganas de llorar. Esta luna nos sumerge en un océano interno donde se cruzan las emociones, el inconsciente y el alma. Nos pone a revivir todo lo que ya pasó y hasta lo que no pasó, pero que si hacíamos diferente posiblemente si pasaba.
Mientras tanto, el Sol está en cuadratura con Plutón. Es la luz enfrentando sus propias sombras, el ego dándose cuenta de que no lo sabe todo, que controlar no es poder, y que rendirse a la transformación es más valiente que cualquier máscara de estabilidad. Lo oculto quiere salir a la superficie. Y no va a pedir permiso. No se trata de destruirlo todo, sino de reconocer qué parte de ti no vibra con el lugar al que estás yendo. Qué estructura, qué vínculo, qué acción o pensamiento debe morir para que tu nazcas.
Júpiter, el gran expansor, también se mete en esta escena, haciéndole cuadratura al Nodo Norte y al Nodo Sur. Tu camino de alma está siendo desafiado por las creencias que juraste que eran “tu verdad”. O sea, ¿de verdad crees que lo que te funcionaba hace 5 años te va a servir ahora? Júpiter dice que no. Que expandirse también es soltar, desaprender, morir en una identidad para renacer en otra. No se siente cómodo, pero lo vas a agradecer.
Hoy no tomes decisiones impulsivas, pero sí escucha lo que tu cuerpo y tu energía están gritando. Hay mensajes que no llegan con palabras. Date un rato para flotar, para llorar sin razón aparente, para hablar con tus guías, o para mirar el techo con intensidad existencial (eso también es espiritualidad, por si acaso).
Esto no es un día de respuestas. Es un día de sensibilidad, de incomodidad evolutiva, de cerrar los ojos y confiar que estás donde tienes que estar. Aunque no entiendas nada. Aunque duela un poquito. O mucho.
Me gusta la distancia, porqué me ofrece perspectiva, y la oportunidad de ver las cosas con claridad. No es huir, sino crear el espacio necesario para respirar y recordar quién eres sin el caos.