La Navidad en tres personas
Ponernos en las manos de Jose, el carpintero, quien silenciosamente nos muestra que la verdadera grandeza está en cuidar con amor lo que Dios pone en nuestras manos.
Imitar con esperanza confiada el "Hágase en mí" de María Santísima, quien permitió que la Palabra la habitara y que Dios hiciera en ella lo que prometió.
Y una vez tallada nuestra vida en el amor y nuestra espera en el silencio, permitir que Jesús nos encuentre en el pesebre de nuestras vidas: en el dolor, en la tristeza, en la soledad, en la dificultad, en la angustia; para así nacer en nosotros y transformar "el sollozo en fiesta, la muralla en puerta y la nada en poema"¹.
María José Unda
¹ José María Rodríguez Olaizola, SJ