— Hay muchas opciones, por suerte con tus poderes no necesitas de ningún vuelo o viajar por muchas horas.
Asentia a su última pregunta.
— Cuando tengo tiempo suele ser la que se encarga de la comida, tengo cierta facilidad en la cocina.
— Quizá vaya este finde otra vez, ¿o a lo mejor voy a Tailandia? Tantos sitios... —
Abrió el tupper y enseguida el olor le llegó, sin tardar más cogió un trozo y le dio un bocado.
— Dios... Está buenísimo. ¿Lo has hecho tú? —
Prácticamente empezó a salivar.
— No puedes decirme eso, ¿sabes la basura que sirven en la cafetería de la Universidad? Llevo sin probar una patata que no esté cruda casi 3 meses. —
— No pero si tuve que lidiar con mi ansiedad y mis problemas de comunicación por culpa del encierro que tuve, luego tener que enfrentar a una copia barata de Vulture y que por un error mio que muriera varias personas, incluida la persona por la que sentía algo.
¿Tuviste un mal día en la universidad, luego de agarraste a puñetazos con tu novia y tuviste que usar toda tu fuerza para detenerla y terminaste quedando medio ciega?
— Denada Peter, ya veras que todo se resolverá.
Le buscaba un trapo limpio para que pudiera limpiarse mejor.
— Ten, lo uso para cubrir la comida y esta limpio.
— Años atrás tuve que hacer una noticia de la mafia y de sus trabajos, leí bastante del boxeo y sus "accidentes".
Mientras le seguía hablando intento de buscar la noticia que había publicado en la página web.
— Y si que lo hace bastante, en las calles siempre se escucha algo.
Vaya, veo que estás informada, aunque también se le llamaba Jack "El diablo".
-Se cruza de brazos y esboza una sonrisa-
Por eso en parte me dedico a luchar contra el mal. No quiero que le pase eso a nadie más... No culpo a mi padre, no era mala persona.
— Espero que te guste comer porque lo que no se queda corto la ciudad es de comida, hay muchos lugares de comida temáticos; italiana, coreana, china, de pizzas locas.
Usaba su mano para ir enumerando los distintos lugares que conocía.
— Yo también me escaparé a la ciudad de vez en cuando. Aún no conozco "esta" ciudad, no sé como de diferente será a la mía. —
Aún iba algo cansado del viaje ínterdimensional, pero tenía ganas de ver nuevos mundos.
— Seguro que lo harás, en la Masion x viven muchos adultos y también demasiado jóvenes. Alguno se escapará para ver la ciudad.
Ambas manos estarían en mi cintura, soplaria un arriba para quitar un cabello de mi cara.
Notó el gesto de la contraria, pero prefirió no comentar nada al respecto.
— Hm... Ya me cruzaré con ellos, tengo intención de quedarme por aquí un tiempo, la verdad. —
— El tuyo es un factor más avanzado que el mio, yo tardo un poco más en recuperarme por completo.
Llevaría su mano a la cintura mientras lo escuchaba.
— Quizás te costaría visitarla, depende de quien te reciba. La primera vez que entré fue porque los ayude antes.
— No lo tengo muy medido, pero si no me equivoco, me curo de un hueso roto en una tarde, aunque no soy invulnerable del todo, más de una vez he estado al borde de la muerte. —
Se quedó pensativo unos segundos.
— Me gustaría ver esa mansión, la verdad. —
— Un buen pack de poderes conseguiste, nada mal alguno como el factor curativo es muy importante.
Volvía a dejar su mano normal después de varios segundos.
— Si, no me gustaría estar como los mutantes que viven en una masion un poco alejada de la ciudad.
— Súper fuerza, súper velocidad, resistencia sobre humana, factor curativo acelerado, invulnerabilidad, una esperanza de vida muy larga y... No, eso es todo. Ni rayos láser ni nada más. —
Observó una vez más las garras antes de a mirarla a ella.
— Eso siempre está bien. —
— ¿Y que poderes o habilidades tienes? Me puedo imaginar la super fuerza, quizás lanzar algo con las manos o ojos.
No lo frenaria, tenía confianza de que no saliera herida. Reiría luego de esuchar si comentario.
— Lo son, por suerte son retráctiles y me permiten ser normal.
— Sí, la idea es cumplir con el nombre. —
Observó la garra y escuchó lo que dijo la contraria con atención, antes de poner la yema del índice sobre la garra.
— Sí que está afilada, sí... A alguien normal le habría atravesado el dedo. —