No está mal emocionarse por el mundial. No está mal anhelar que México logre llegar lejos esta vez. Lo que sí está mal es ser indiferente ante el dolor de las madres buscadoras, la marginación de las sexo servidoras, el olvido del CNTE.
Que ser aficionado no te nuble la vista.
¿”qué pena con las visitas”?
Qué pena con las y los trabajadores que usan diario un metro colapsado
Qué pena con las madres buscadoras que tienen que cabar con sus propias manos para encontrar a sus hijos.
Qué pena con las y los niños que llevan meses sin clases porque sus maestros están en paro
Qué pena con los agricultores y transportistas extorsionados por el crimen organizado
Que las visitas vean que México no son solo ajolotes pintados.