Mereces una persona que le grite al mundo que te tiene y que por fin encontró lo que tanto había buscado. Mereces una persona que no se canse de escribirte, que te mande poemas, imágenes y videos románticos solo porque te imagina sonriendo al recibirlos. Mereces una persona que en verdad se esfuerce, que se saque de la manga los pequeños detalles para ponerte a bailar el alma. Mereces una persona que te llegue de sorpresa y que tenga un plan donde al final terminen viendo las estrellas, o en un parque riéndose, o en un café hablando de todo hasta que los corran porque ya es hora de cerrar. Mereces una persona que quiera aprenderse de memoria tus gestos, tus frases, tus caras y sepa lo que tienes con solo verte. Mereces una persona que te entienda, que aprenda a quererte de la manera correcta y lo haga sin prisa, pero sin pausa. Mereces una persona que valore tus cicatrices, que entienda lo que has pasado y que lo último que haga sea romperte más. Mereces una persona que sea tu lugar seguro, donde te sientas querido, protegido y en paz veinticuatro siete.