Qué precioso es tener a alguien con quién apaciguar todo caos, externo e interno, justo como escribió Emily Dickinson, en un estado de profunda melancolía y añoranza hacia una persona especial:
A los 11/12 años le robé La casa de los espíritus a mi mamá y leí parte del discurso final de Allende. Ahí supe que nunca jamás sería de derecha. Los caminos de la literatura son así de fundamentales.
En un mundo de tibios, Franz Kafka escribió:
“Ayer te aconsejé que no me escribieras todos los dias.
Sigo pensando lo mismo hoy y sería muy bueno para ambos. Por eso te repito mi consejo hoy con más énfasis: solo que, por favor, Milena, no me hagas caso y escribeme todos los días de todos modos”.
-Franz Kafka, Cartas a Milena.