Les presento al "Pechocho" un delfÃn hermoso, amigable, y generoso.
Vive desde hace 30 aÃąos en la bahÃa de Topolobampo, Sinaloa. LlegÃģ ahà junto con su mamita huyendo del huracÃĄn Ismael en 1995, pero por desgracia, dicen los lugareÃąos que, la mamÃĄ muriÃģ protegiÃĐndolo y ÃĐl eligiÃģ nunca irse de ahÃ, tal vez por miedo, o porque genuinamente se enamorÃģ de esa bahÃa.
Yo lo conocà en 2016, en mi viaje al Chepe y de verdad es un delfÃn Único, le encanta el contacto humano, ama acercarse a cada embarcaciÃģn y creÃĄnme, ahà la gente lo defiende, si se meten con el Pechocho, se meten con todos, y eso me encantÃģ.
Pero hoy, una vez mÃĄs la palabra ECOCIDIO aparece en el mapa.
Resulta que, hubo una tala de 26 hectÃĄreas de manglar de la BahÃa de Ohuira a favor del proyecto de la planta de amonÃaco que es impulsado por Gas y PetroquÃmica de Occidente (GPO). Con una inversiÃģn de mÃĄs de 1.5 MDD, busca producir 2,200 toneladas diarias de amonÃaco anhidro, principalmente para exportaciÃģn. El megaproyecto se encuentra en una etapa avanzada de construcciÃģn (cerca del 88%).
Esto, pone en inminente riesgo al Pechocho y a todos los demÃĄs animales, plantas, manglaresâĶ Van a cometer ecocidio y etnocidio ÂĄUNA VEZ MÃS!
El pueblo indÃgena Yoreme-Mayo libra una batalla legal y comunitaria contra la instalaciÃģn del megaproyecto, mismo que fue autorizado sin consulta previa, como ya es constumbre.
Y a pesar de mÚltiples amparos y de la oposiciÃģn de las comunidades indÃgenas, la construcciÃģn continÚa. Las defensoras del territorio que encabezan la lucha denuncian haber sufrido amenazas e intimidaciones ante la defensa de esta zona. Al parecer, ya lograron ganar tiempo ante es masacre, pero de forma temporal no definitiva.
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