«A mí lo que me ha salvado son los libros que he leído. Pero principalmente, de la soledad. Por ejemplo, ocurre mucho en las giras, cuando a un avión le pasa algo y nos quedamos todos tirados en un aeropuerto, que los músicos se desesperan, no saben qué hacer. Pero yo, si tengo un buen libro, ¡estoy feliz! Los libros me acompañan, me ayudan a pensar, a vivir un montón de vidas distintas a la mía. En lugar de estar como un animal enjaulado mirando a un avión que va a salir en seis horas, puedo estar en la antigua Roma viviendo las vidas de otros. Creo que ese es el único consejo que me he atrevido a dar en la vida: si tienes un libro, nunca vas a estar solo».
Joaquín Sabina ✍️
BORJA VILLACÍS Y EL FRAY LUIS DE LEÓN
Borja Villacís y Sergio Rodríguez Moreno, el "Chopi", dos conocidos neonazis que acaban de fallecer en circunstancias bastante turbias, estudiaron en el Fray Luis de León, un colegio de padres reparadores situado en el centro de Madrid. Yo también fui alumno de ese centro entre 1969 y 1981. Conservo muy malos recuerdos de esa época. En los años setenta, los profesores aún pegaban violentamente a los alumnos por cualquier motivo. Los curas solían ser más agresivos. Aún recuerdo al padre Julián, que sellaba con celo los labios de los niños más charlatanes y, después, los ponía de puntillas, tirando de sus patillas. Cuando los soltaba, descargaba un bofetón que hacía tambalear al infortunado. No he olvidado al padre Zayas, que me expulsó del aula y me pegó dos bofetadas por hablarle de la matanza de San Bartolomé, una masacre de hugonotes perpetrada por católicos franceses con el apoyo del papa. El padre Daza, con el pelo cortado al estilo marine, era aún peor. Su método pedagógico consistía en pegar capones con la anilla de un llavero cada vez que cometíamos un error en sus clases de inglés. Quizás era preferible a lo que sucedía en la enfermería, donde el padre Basilio manoseaba a los niños con cualquier pretexto. Desgraciadamente, los profesores laicos no eran más humanos. La señorita Blanca ponía a los niños de rodillas sobre tizas o monedas y les obligaba a dar saltitos, disfrutando con sus muecas de dolor. Don Antonio pasaba una goma de borrar tinta por detrás de la oreja y solía pasearse por el aula con una pequeña fusta en la mano.
A finales de los 70, el fray Luis de León estaba lleno de alumnos de ideología ultraderechista. Uno de esos angelitos tiroteó el escaparate de la librería Rafael Alberti y a otro se le aplicó la ley antiterrorista por pertenecer al Frente de la Juventud, una escisión de Fuerza Joven que perpetró varios asesinatos. Yo vivía en el barrio de Argüelles y todos los 20-N se celebraban verdaderos aquelarres, con familias enteras saliendo a la calle para acudir a la Plaza de Oriente, dando vítores a Franco y ondeando banderas de Falange o Fuerza Nueva.
Conocí a Marisol, la madre de Borja Villacís. Los dos paseábamos a nuestros perros por el Parque del Oeste. Probablemente, no me recordará, pero yo sí la recuerdo a ella, bajando al parque con ropa de montar a caballo. Por entonces, ya se hablaba de sus hijos, pues, además de Borja, su hermano Nacho también era conocido por admirar a Hitler y ejercer el matonismo. Sus nombres inspiraban miedo, incluso en personas conservadoras que votaban a Alianza Popular. El Mundo ha intentado blanquear la imagen de Borja, condenado por agredir a inmigrantes, incluida una mujer, y varios jóvenes de izquierdas. El periódico sensacionalista ha alegado que fueron cosas de juventud, pero lo cierto es que Borja se hallaba encausado por la Audiencia Nacional por narcotráfico y blanqueo de capitales. Imagino que detrás de esta vergonzosa maniobra de blanquear a una persona nada ejemplar se encuentra Jorge Bustos, fiel lacayo de Díaz Ayuso y Florentino Pérez.
No creo que sea una casualidad que el Fray Luis de León fuera una cantera de ultraderechistas. Las familias del barrio anhelaban el franquismo y muchos curas exaltaban la dictadura. En España, no existe una derecha democrática. Solo hay mugre franquista. Cualquier muerte violenta es una desgracia, un fracaso de la sociedad, pero perder la vida no hace mejor a nadie. Borja Villacís fue uno de esos rostros del fascismo que se propaga por el mundo y que debemos frenar en las urnas el 9-J. El fascismo esgrime armas; los demócratas, votos. Votos contra el odio, la violencia y la discriminación. Lamento el sufrimiento de la familia Villacís, pero reservo mi solidaridad y mi simpatía para las víctimas de Borja.
Rafael Narbona
Hay que desterrar conceptos mercantilistas de la escuela: cuestionarios de satisfacción, hojas de reclamaciones o reseñas en Google no son elementos propios del contexto educativo.
Intentarán permear, pero nos deben encontrar de frente proponiendo otras formas de relacionarnos.
DÍAZ AYUSO: ASCO INDECIBLE
Mi madre murió en paz con 92 años, atendida por los médicos de un hospital. Mi mujer y yo pudimos acompañarla en sus últimos momentos. En cambio, las personas de la tercera edad que murieron de covid-19 durante la pandemia en las residencias públicas de la Comunidad de Madrid, agonizaron de forma indigna y dolorosa. Solo las que disfrutaban de un seguro médico privado fueron trasladadas a hospitales, donde pudieron salvarse o morir de forma incruenta. Morir asfixiado debe ser una experiencia horrible. Según los testimonios de los supervivientes, se oían gritos y golpes en las habitaciones. Cuando la UME accedió a las residencias, se encontró con cadáveres rodeados de heces y con muecas de indescriptible sufrimiento. A veces, los supervivientes convivieron durante días con ese espectáculo, sin poder abandonar sus habitaciones.
Alberto Reyero, consejero de de Políticas sociales del gobierno de Ayuso, pidió la intervención de la UME y fue destituido de inmediato por solicitar un trato humanitario a los afectados. Reyero ha contado en Morirán de forma indigna que Ayuso y sus conmilitones mostraron una obscena indiferencia hacia el sufrimiento de las personas mayores. Ahora, Ayuso justifica sus infames protocolos, alegando que los afectados habrían muerto de cualquier manera. No es cierto. En un hospital habrían muerto de forma humana, digna, indolora. Ayuso se negó a medicalizar las residencias en seis ocasiones y desde la pandemia no ha dejado de adoptar medidas contra la sanidad pública, deteriorando gravemente las urgencias y la atención primaria. De hecho, ya han muerto dos personas por no poder recibir la asistencia necesaria.
Todo el mundo sabe que Díaz Ayuso es una mujer hueca que solo piensa en beneficiar a las elites económicas. Su ascenso al poder es fruto de la manipulación mediática y el embrutecimiento de una sociedad desinformada. Todos los periodistas que celebran su demagogia son cómplices de sus políticas inhumanas y antisociales. Como apuntó Miguel Sánchez-Ostiz, esta trágica mojiganga produce un asco indecible. En estas circunstancias, es inevitable evocar los versos de Miguel Hernández: "¿De dónde saldrá el martillo / Verdugo de esta cadena?". Que salga del corazón del pueblo de Madrid, en otro tiempo "rompeolas de todas las Españas" (A. Machado).
Rafael Narbona
A mi me hubiese gustado ver una respuesta educada y tranquila a las miles de mujeres que te han comentado muy dolidas en tu Post, en vez de una respuesta a Lucía Echevarría en el suyo, que está defendiendo y apoyando a miles de aquellas que se han sentido ninguneadas por “perezosas”en su “imperfecto” posparto.
Deja a Lucia tranquila y no la uses de altavoz, anda.
A todos los ayuntamientos q no saben poner el pavimento podotáctil para ciegos. Es así. Primero el bastón recorre las rayas q le indican q existe un cruce. Éste se marca con los redondeles. Todo lo demás no sirve, no ayuda y causa accidentes.
#discapacidad
Adiós a Ramón Lobo, reportero de guerra, viejo compañero. Los Balcanes, Iraq, Afganistán, África... Uno de los últimos grandes de la antigua tribu de los enviados especiales.
@periodicoaragon El año pasado murieron los padres de un amigo en esa misma carretera. El accidente lo causó un "señor" que iba haciendo carreras y drogado ( por si no lo sabéis es atenuante).
Hace 15 días salió el juicio y la condena ha sido 2 años y 10 meses.
2 años y 10 meses!
INjusticia
- Reduce la calidad del esperma por el aumento de la temperatura escrotal.
- Tarda la vida en secar, así que aumenta el riesgo de infecciones por hongos y bacterias.
- No es cómodo.
- Si entra arena debajo del bóxer, que lo hará, prepárate para las rozaduras.