No es común esto que pasa.
¿Cuánta gente pensás que podrías reconocer en un recital donde hay 80 mil personas? Si tenés que responder rápido, tirás 5, 10, no sé… Tu grupo más íntimo de amigos. Pero no, pará, porque a los del grupito de allá los tenés de Instagram… ¡Y a los de más allá los viste el año pasado con esa bandera! Y esa es la chica de la rifa esa, y aquel es el que salió en aquel video. Y así te tirás un largo rato.
Es una comunidad de… ¿cuántas personas? ¿200? ¿500? Vuelvo al arranque: no es común. No es común ver una cara conocida en un mar de gente, no es común tener un amigo tan cercano en otra provincia o país, no es común que pase el tiempo y haya más gente esperando un anuncio únicamente para verte a vos.
Ya van 3 años de recorrer el país y más siguiendo una banda que hace el 95% de sus recitales exactamente iguales. Cualquiera lo ve y dice: "¿No te aburrís, flaco?". Y no. Y no, porque el loco de Tandil que me regaló una birra en Mar del Plata el año pasado va a la próxima. Y no, porque las pibas de 9 de Julio únicamente pueden ir a la fecha de Santa Fe. Y no, porque la jujeña cuya familia me trató increíble cae recién cuando deja de cursar. Y no, porque la uruguaya que me hospedó hace dos años viene únicamente a los estadios. Y no, porque justo a esa en la que ya no tengo un centavo caen esas 200? 500? personas con las que compartí momentos increíbles totalmente ajenos a la música que estaba sonando. Y no alcanzan los caracteres, obviamente.
Yo los conozco a todos y todos me conocen a mí. Yo quiero ir por todos los que convierten un recital en un brindis, en un abrazo, en un canto, en un llanto, en una risa, en una previa, en un momento increíble...
Y eso no es común.