Espero que cuando volvamos a salir con normalidad deliveremos tremendos lookazos y protagonicemos una era de parranda y vanguardismo que afecte a todos los campos del ocio y la cultura y aparezca en los libros de historia, que si no pa qué tanta sopa de murciélago y tanta hostia.
Por qué preocuparte de las cosas que han pasado cuando puedes preocuparte de las que no han pasado, de las que pasarán, de las que pueden pasar y de las que solo pasarían en escenarios oníricos de tu imaginación.
Más allá de lo obvio, una artista sobresaliente en lo técnico y conceptual, lo que más me fascina de Rosalía es su capacidad de convertir cualquiera de sus actuaciones en eventos escénicos diseñados para ser retransmitidos y visto en pantalla, grande o chica. Como hacía Elvis.
Tremenda indignación de mogollón de hombres subnormales tras ver un anuncio de Gilette (que a mí me ha molado, por cierto) en el que se les dice lo que la publicidad lleva soltándonos a nosotras toda la puta vida: sed mejores.
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Volviendo a la cuestión que planteaba el bueno de Enrique de Diego; ¿es posible la felicidad siendo feminista? La de la feminista sí, la de su entorno no tanto.
Cuando algo es auténtico, se nota. Eso es lo que pasa con Salvador Sobral, que canta con verdad. Esta noche presenta en #LateMotiv413 su gira por España con este “Mano a mano”.