Para el psicoanálisis, el deseo no es algo que se “tiene” ni un objeto que se alcanza. Es una falta estructural, un movimiento que se sostiene precisamente porque no se colma.
El deseo nace del inconsciente y está atravesado por el Otro: por el lenguaje, por la mirada, por la palabra que nos constituye. No es lo mismo que el querer o la necesidad. El deseo no apunta a un objeto concreto, sino a lo que ese objeto representa: la falta que nos habita.
Por eso, el deseo es enigmático, no se define con claridad y nunca se satisface del todo. Se desplaza, se transforma, se encarna en síntomas, fantasías, sueños. Y se arma en el lazo con otros.
Hay que cebarle mate a la neurosis
La neurosis: quiero este mate? No estará muy caliente che? Mejor paso... pero si lo rechazo quedo mal, por mi culpa se va a sentir horrible, pero si me quemo?
No claro, porque el aumento de la pobreza, el dolar de 60 a 1000 mangos y una inflación anual de 3 dígitos no impactan en los derechos y el bolsillo de la gente.