A mis hijos les voy a contar que hubo una selección que nos enseñó:
Que la victoria nunca está por encima de los valores
Que los sueños se cumplen pero se necesita de esfuerzo, disciplina y perseverancia
Que lo primero y más importante es la familia
Y que dormir a tu bebé recién nacido puede ser la mejor manera de festejar un partido
Que los ídolos también piden perdón y dan gracias
Que jugar en equipo es reconocer el talento de cada uno
Que un asado con amigos es mejor que cualquier dieta
Que no necesitamos cábalas cuando hay talento y el trabajo duro
Que llorar no nos hace débiles, nos recuerda lo que realmente amamos
Que un cuerpo técnico paternal enseña más que cualquier otro
Que el mejor líder es el más humilde
Que la Virgen de Luján nos protege de cualquier adversidad, envidia o habladuría
Que el sacrificio por amor eleva el alma
Que es necesario hablar de Dios y entregarle a Él toda la gloria
Que las heridas no pueden ser calladas y la justicia siempre debe ser reclamada
Que los argentinos luchamos hasta el final y nunca nos rendimos
Que las cosas hechas con el corazón se convierten en hazañas
Y que todos juntos, más juntos que nunca, somos mejores.
Vean todo, escuchen todo, guarden cada imagen en los sentidos y con el corazón, escribamos esta historia y repitámosla mil veces hasta creerla, porque nosotros tenemos el privilegio de vivirlo.
Nosotros vamos a contarle a las próximas generaciones que existió una Selección Argentina que nos recordó que hasta en lo más simple, estamos llamados a la grandeza.
VAMOS ARGENTINA, CARAJO!! 🇦🇷🇦🇷🇦🇷
La señora tenía que contestar dos preguntas correctamente para ganar 20 mil pesos y poder comprar para comer, el movilero se acaba de ganar el CIELO, te parte el alma hermano, gobierno de RE MIERDA
—¿Por qué marcas tu propio número de teléfono todos los días, abuelito?
El niño lo veía hacerlo siempre.
El abuelo se sentaba en su sillón favorito, tomaba el teléfono de casa… y marcaba su propio número.
Dejaba sonar unas cuantas veces… y luego colgaba.
Esa mañana, por fin se animó a preguntar.
Y el abuelo, con una sonrisa que escondía un poco de tristeza, le respondió:
—Porque cuando tu abuela vivía, me llamaba siempre a esta hora.
Y aunque sé que ya no va a sonar su voz… marcar me hace sentir que, tal vez, todavía la estoy esperando.
El niño no dijo nada más.
Solo lo miró en silencio.
Pero al día siguiente, justo a esa hora, marcó él mismo desde su cuarto el número de la casa.
El abuelo contestó con las manos temblorosas…
Y del otro lado, escuchó una voz suave que le dijo:
—Hola, abuelito… solo quería que supieras que alguien sigue pensando en ti a esta hora.
A veces el amor no desaparece… solo se transforma.
Y con un gesto tan simple como una llamada… puede volver a sentirse cerca.
Moraleja:
El amor no siempre necesita grandes palabras.
A veces, un pequeño detalle basta para recordarle a alguien que sigue siendo importante…
Incluso cuando el silencio parece haberlo olvidado.
Un 28/11, pero de 1973, Independiente 🟥 se consagraba campeón intercontinental 🏆 por 1ª vez. Fue tras vencer 1-0 a Juventus 🇮🇹 con esta joya del irrepetible Ricardo Enrique Bochini. Un deleite.
Todos por Luana 👹♥️
Lu necesita hacerse un tratamiento de ECNE en México y necesita nuestra ayuda 🙌🏻
@todosxluanacai
Alias: LUANACAI
Titular: Miguel Esteban Di Dio
Alias: LULITACAI
Titular: Maricel Soledad Durand
¡Todos juntos, todos por Luana! 👹
Una niña de 9 años entraba cada tarde a un café y pedía un vaso de agua.
Gratis.
Se sentaba en la mesa del rincón durante 2 horas. Dibujaba en servilletas de papel. Luego se iba.
Esto pasó durante 60 días seguidos.
Los meseros se quejaban. "Ocupa la mesa sin consumir nada."
El dueño del café, un hombre de 55 años, les dijo: "Déjenla. No molesta a nadie."
El día 61, la niña no apareció.
Ni el día 62.
El dueño estaba preocupado.
El día 65, fue al barrio donde la había visto caminar. Preguntó por ella.
Una vecina le dijo: "¿La niña flaca que siempre lleva una mochila rota? Vive con su papá. Tres cuadras abajo. El edificio gris."
Tocó la puerta. Un hombre de 40 años abrió. Olía a alcohol.
"¿Qué quiere?"
"Busco a una niña que viene a mi café. No ha venido en días."
El hombre gritó hacia adentro: "¡Lucía! Alguien pregunta por ti."
La niña apareció. Ojos hinchados de llorar.
"¿Estás bien?" preguntó el dueño del café.
Ella asintió sin mirarlo.
"¿Por qué no has venido?"
El padre interrumpió: "Porque le quité sus estúpidos lápices. Ya basta de perder tiempo dibujando basura."
El dueño vio en la mesa de la sala un montón de servilletas dibujadas. Arrugadas. Tiradas.
"¿Puedo verlas?"
El padre se encogió de hombros. "Lléveselas. Son basura de todos modos."
El dueño recogió todas las servilletas. Había 127.
Cada una tenía un dibujo diferente. Paisajes. Animales. Personas. Todos increíbles.
"¿Tú hiciste estos?" le preguntó a la niña.
Ella asintió.
"¿Por qué dibujas en mi café?"
"Porque ahí hay luz. En mi casa no tenemos electricidad desde hace tres meses. Y en el café nadie me grita cuando dibujo."
El dueño sintió que algo se rompía en su pecho.
"¿Me regalas estos dibujos?"
"Son basura," dijo el padre.
"Para mí no lo son."
Se llevó las 127 servilletas.
Esa noche, las escaneó todas. Las subió a redes sociales.
"Esta niña ha dibujado en mi café durante 60 días. En servilletas. Sin pedir nada más que un vaso de agua. Su talento merece ser visto."
La publicación se volvió viral en 3 días.
Un galerista de arte lo contactó. "Quiero exponer esos dibujos."
"No son míos para vender."
"No venderlos. Exhibirlos. Y si alguien quiere comprar reproducciones, el dinero es para la niña."
El dueño aceptó.
La exposición se llamó "127 Servilletas."
En una semana, se vendieron 4,000 reproducciones digitales. $20 cada una.
$80,000 dólares.
El dueño del café fue a buscar a la niña.
Le mostró el dinero. "Esto es tuyo. Por tus dibujos."
La niña lloró. El padre estaba en shock.
"Hay una condición," dijo el dueño. "Este dinero va a una cuenta de fideicomiso. Para su educación. Para materiales de arte. No puede tocarse hasta que cumpla 18 años. Excepto para clases de arte y necesidades escolares."
El padre aceptó.
Pero el dueño hizo algo más.
Renovó una esquina de su café. La llenó de mesas con buena luz. Materiales de arte gratis. Papel. Lápices. Acuarelas.
Puso un letrero: "Rincón Lucía - Si eres un artista sin espacio, este es tu lugar."
Cada tarde, 5 o 6 niños del barrio llegan. Dibujan. Pintan. Crean.
Sin pedir nada más que un vaso de agua.
Lucía, ahora de 14 años, sigue yendo cada tarde.
Ya no dibuja en servilletas. Tiene sus propios cuadernos.
Pero sigue sentándose en la misma mesa del rincón.
Y cada vez que un niño nuevo llega tímidamente pidiendo solo agua, ella le sonríe.
Le pasa una servilleta en blanco y un lápiz.
"Aquí nadie te va a gritar por crear."
En la pared del café hay un cuadro. No está a la venta.
Es la primera servilleta que Lucía dibujó ahí.
Un pájaro saliendo de una jaula.
Debajo, una placa:
"A veces lo único que el talento necesita es un lugar con luz y alguien que no lo interrumpa."
¿A quién le estás negando la luz que necesita para brillar?
En su intento por desgastar a Kicillof, el comunicador Libertario Tomás Díaz Cueto atacó a una ONG sin fines de lucro que hace un trabajo maravilloso con pibes y pibas en hospitales. Su titular pide por favor replicar este video ante la grave e infundada denuncia el ex cronista de LN+ Díaz Cueto.
Hemos avivado a la CD de incorporaciónes, hemos avivado a la CD de los DT’s a traer y hemos hecho que la CD desista de traer ciertos DT’s que buscaban. Es momento de que todos hagamos fuerza y frenemos la venta de Atencio.
Hagamos tendencia, citen el twit con #NoVendanAAtencio