Hace un año fue la última vez que te escuché decir que querías un chingo a tu niña bonita. Hoy sé que nunca más volveremos a estar juntos. Qué difícil es querer mucho.
Hacemos mucho para olvidar, para dejar atrás, para soltar.
Pero ¿qué tanto hacemos para recordar, para integrar memorias, para asegurarnos de que lo más valioso que hemos vivido siga viviendo con nosotros?