En esta noche dejémonos tomar de la mano por las mujeres del Evangelio, para descubrir con ellas la manifestación de la luz de Dios que brilla en las tinieblas del mundo.
Cristo está vivo y también hoy pasa, transforma y libera. Con Él el mal no tiene más poder, el fracaso no puede impedir que empecemos de nuevo, la muerte se convierte en un paso para el inicio de una nueva vida.
Urge aprender a hablarnos bien, a tener compasión con nosotras mismas, a entender que si no hicimos más es porque no pudimos. Urge matar esa voz autocrítica de exigencia infinita. Urge aprender a sentir bondad por nosotros. Urge dejarnos en paz.
Las historias de @universitarioscatolicos de hoy en Instagram son bochornosas. Es difícil creer que hay gente que a día de hoy sigue creyendo en un Dios intolerante. Nuestro Dios es amor, siempre y para todos.