Goya, en sus últimos momentos, hizo esta obra que sale ahora a la luz.
Una visión profética: un poder incapaz de digerir su propio relato.
En un puerto oscuro, la sardina lo mira.
El pueblo observa.
La política sin alma acaba siendo alimento para sus propios fantasmas.
Yo quería dibujar una situación jugando con los números, se interpretó mal y por eso te digo que este es un país en el que se te etiqueta muy fácilmente.