ㅤ
Si el muñeco pudiera sonrojarse, ya estaría rojo como un tomate por el abrazo y el cariño que la castaña le brindaba. Nervioso, sin saber qué hacer con sus manos, simplemente se dejó abrazar, como un peluche.
ㅤㅤ“ No soy muy bueno para arreglarme…ㅤ” dijo, a ±
ㅤㅤ
ㅤㅤ
ㅤㅤcomo de costumbre, con ropas que parecían simples trapos. Aun así, armándose de valor, decidió acercarse.
ㅤㅤ“ Nunca te había visto así… wow.ㅤ” murmuró a su espalda, más como un pensamiento en voz alta que como una frase dirigida.
ㅤㅤ
ㅤ
Sus ojos recorrían distraídamente a sus compañeros, hasta que, como siempre, ella captó toda su atención. La joven, elegantemente vestida, lucía deslumbrante con aquel vestido. Entonces, casi por reflejo, bajó la mirada hacia sí mismo: no vestía acorde al festival, +
ㅤㅤ
ㅤㅤ
Ante la sola mención de la primavera, al ser viviente se le iluminaron los ojos, si es que eso era posible, considerando que eran simples botones pues adoraba todo lo relacionado con la flora silvestre. Pero un atuendo…
Balto lo piensa… o lo intenta, ±
ㅤㅤ
ㅤ
El dulce sonido de su agradecimiento por el regalo improvisado hizo que el corazón de Balto, hecho de reloj, moviera sus manecillas más rápido, simulando pulsaciones aceleradas. Aquella sensación le gustaba. Sonrió con dulzura mientras obedecía y cerraba los ojos,
ㅤㅤ
ᅠ
Naturalmente, Irina podía hablar con los animales, así como podía entender a los objetos vivientes de Wonderland, aunque siempre le parece extraño tener que hablar con una taza, incluso si en su propio cuento está algo así.
Pero no entendía los cuchicheos de los »
﹠﹠;
ᅠ
ㅤ
ㅤㅤcuando los abrió de nuevo, se encontró también con un regalo para él.
ㅤㅤ“ Oh… es lindo, gracias.ㅤ” mencionó con cierta torpeza, tocando la rosa del brazalete antes de observarla con atención.
Ese sentimiento dulce que estaba experimentando de repente fue ±
ㅤㅤ
ㅤ
ㅤㅤ“ Ser hijo de un espantapájaros hace que los animales sean buenos contigo, creo… ¿tú no puedes? Creí que todas las princesas podían.ㅤ” expresó, alzando ligeramente sus cejas cosidas.
Pero su atención se desvió enseguida hacia los ratoncitos que ±
ㅤㅤ
ᅠ
El silencio no le hacía bien para ella, quién poco a poco era tribulada por millones de pensamientos en su cabeza, cada uno llevando a una catástrofe que incluía el final de la isla...
Fue demasiado fatídica para solo una caída.
Y mientras ella consideraba el ir »
﹠﹠;
ᅠ
ㅤ
ㅤㅤdesprevenido. Torpe, buscó alrededor con rapidez, y en su apresurada decisión terminó tomando lo primero que encontró entre sus dedos: una simple hoja seca. No era una flor, ni algo bonito como le habían aconsejado, pero ya era demasiado tarde para ±
ㅤㅤ
ㅤㅤ
ㅤㅤ
ㅤㅤGus-Gus y Mary.ㅤ”
Los pequeños ratones reaccionaron de inmediato ante sus nombres, haciendo diminutas reverencias y chillando a modo de saludo.
ㅤㅤ
ㅤ
Los ratones que lo acompañaban y él ladearon la cabeza casi al mismo tiempo cuando vieron a la princesa caer frente a ellos. Por un instante todo quedó en silencio, como si ninguno supiera muy bien qué decir. Balto permaneció quieto un momento, observándola, y ±
ㅤㅤ
ᅠ
Aburrida bajo la sombra de un árbol después de haberse escapado de sus deberes como princesa, desprovista de la estimulante adrenalina de persecución que le brindó el momento. Ahora yace tendida, pensando cuando volverá a encontrarse con aquel muñeco encantador.
﹠﹠;
ᅠ
ㅤ
ㅤㅤalrededor de él como si también quisieran participar de la conversación.
Balto parpadeó un par de veces, como si recién recordara algo importante.
ㅤㅤ“ Uh, cierto.ㅤ” añadió, llevándose una mano a la nuca con cierta torpeza.ㅤㅤ“ Irina, te presento a Jaq, ±
ㅤㅤ