Del mismo modo que cualquier persona, aunque esté atravesando una etapa difícil, se levanta y va a trabajar, y lo da todo porque es su obligación, los opositores deben hacer lo mismo
Huid de la victimización. Os debilita. Vuestro trabajo es estudiar. Asumidlo con responsabilidad
La ilusión es el motor que nos levanta a estudiar y nos da la fuerza para hacerlo con constancia y de forma prolongada.
Por eso es bueno recordarte cada día para qué estudias. Tener claro tu norte.
"Quiero ser Juez"
"Notario"
...
No estudies por inercia.
Refresca tu ilusión.
Nada es eterno.
Ni los malos momentos, ni la falta de confianza, ni las convocatorias, ni los malos cantes.
Todo acaba pasando.
Ante un mal momento, perfil bajo y a seguir caminando.
Esa es la clave.
Seguir andando.
Ánimo opositores.
La convocatoria debe servir de motivación para sacar lo mejor.
Pero es importante saber dónde estás en la opo.
Si es pronto, no te obsesiones. Estudia día a día y ten altura de miras.
Si puede ser tu momento, focaliza el objetivo, planifica y céntrate en el día a día, sin más.
Hay algo que los preparadores detectamos en pocos minutos cuando un opositor entra por la puerta.
La llama.
No hablo del nivel, ni de la memoria, ni siquiera de la capacidad de trabajo.
Hablo de esa sensación de que la persona que tienes delante está realmente comprometida con el objetivo.
Recuerdo mi época de opositor.
Había semanas en las que mi preparador me fijaba objetivos que parecían inalcanzables. Semanas de 40 o más temas.
Y alguna vez llegué con 4 o 5 temas menos de los que me pedía.
Recuerdo la sensación de frustración. Sentía que había fallado. Que no había estado a la altura.
Sin embargo, mi preparador me decía algo que nunca he olvidado:
“Tranquilo. Lo importante es que lo has dado todo.”
Y tenía razón.
No porque no importen los objetivos.
Importan. Y mucho.
Pero hay una diferencia enorme entre quedarse corto porque uno no se ha exigido y quedarse corto después de haber vaciado el depósito.
Eso se nota.
Un preparador lo percibe. Y el propio opositor también.
Por eso siempre digo que lo más valioso que puede tener un opositor no es el talento.
Es la llama.
Las ganas de superarse.
La ambición por ser mejor cada semana.
La incomodidad de saber que todavía puede dar un poco más.
Porque cuando esa llama está viva, los resultados acaban llegando.
Lo verdaderamente peligroso no es no alcanzar un objetivo una semana.
Lo verdaderamente peligroso es perder el fuego que te hacía perseguirlo.
Hoy cumplo 15 años desde aquel 9 de junio de 2011, cuando aprobé el tercer examen de la oposición. Era mi oportunidad tras aprobar el 2º oral, lo di todo y lo hicé. Todavía recuerdo los nervios al acceder a la Sala IV TS, el peso en los hombros, consciente de lo q significaba.👇
Una de las creencias más dañinas en oposiciones como Judicatura, Abogacía del Estado o Notarías es pensar que solo aprueban quienes sacaban matrículas de honor en la carrera o quienes son capaces de hacer siempre exámenes de 9 o 10.
Es cierto que entre los aprobados hay personas con expedientes brillantes. Pero también es cierto que la oposición exige habilidades distintas a las de la universidad.
De hecho, hay un perfil que suele sufrir especialmente: el perfeccionista.
La persona acostumbrada a exigirse mucho, a no dar nada por bueno hasta que está casi perfecto, a sentir que un tema “regular” es un fracaso.
¿El problema?
Que en una oposición larga es imposible que todos los temas estén siempre al máximo nivel. Y porque el día del examen también pueden aparecer nervios, bloqueos o temas que simplemente no salen tan redondos como en casa.
Por eso una parte fundamental de la preparación consiste en normalizar la imperfección.
Acostumbrarte a cantar ante tu preparador temas que no están perfectos. Exponerte a esa incomodidad. Aprender que un tema de 6 también se puede defender. Que un tema de 5 también puede mantenerte en la pelea.
Porque la plaza no siempre se consigue con una colección de dieces.
Muchas veces se consigue siendo capaz de sostener un nivel suficiente cuando las cosas no salen como habías imaginado.
Y esto es algo que conviene recordar: el aprobado no tiene por qué ser un 10. Puede ser un 5.
Y la plaza también.
Ver cómo un opositor supera sus expectativas en la preparación es fantástico. Mas es algo que no me extraña. Es común.
Pero cuando supera mis propias expectativas optimistas, eso sí que es especial.
No os pongáis límites. Aventuraos a descubrir vuestra verdadera capacidad.
El opositor no debe compararse nunca con nadie.
La única comparación que vale es con uno mismo. Para recuperar la mejor versión de ti, si sientes que ya la tuviste, o para encontrarla si crees que todavía no.
Si te centras en otros, te hundirás.
Si te centras en ti, crecerás.
El gran gesto de un niño hacia su compañero de clase, que iba en silla de ruedas, durante una carrera escolar, asegurándose de que él también pudiera participar.
🧠 LA DISTRACCIÓN MÁS PELIGROSA NO ESTÁ EN EL MÓVIL
Estás estudiando. Concentrado. Avanzando.
Y, de repente, aparece un pensamiento:
👉 “Tengo que llamar a alguien.”
👉 “¿Y si no apruebo?”
👉 “No se me puede olvidar hacer esto esta tarde.”
👉 “Tengo que resolver aquel problema.”
Parece una tontería.
Pero muchas veces no es el móvil ni el ruido lo que más tiempo nos roba. Son esos pensamientos que se quedan dando vueltas en nuestra cabeza mientras intentamos estudiar.
Tu mente tiene miedo de olvidar algo importante, así que sigue recordándotelo una y otra vez.
¿La solución?
📄 Ten siempre un papel al lado mientras estudias.
Cada vez que aparezca una preocupación, una tarea pendiente o cualquier pensamiento que no puedas resolver en ese momento, escríbelo.
Y dite a ti mismo:
“Ahora no. Lo resolveré después.”
Parece algo muy simple, pero ocurre algo interesante: tu cerebro deja de gastar energía recordándote constantemente esa idea porque ya sabe que está guardada y no se va a perder.
Resultado:
✅ Menos ruido mental.
✅ Más concentración.
✅ Más tiempo de estudio efectivo.
La oposición no solo se aprueba estudiando más.
También se aprueba aprendiendo a proteger tu atención.
Y muchas veces, una hoja de papel puede devolverte una concentración que llevabas horas buscando.
Ánimo opositores.
Establecerse un horario
Cumplirlo con rigor
No mirar el móvil
Hacer pequeños descansos cada x tiempo para refrescar la mente
Pensar solo en el hoy
Disfrutar con cosas que te gustan al terminar y socializar
Deporte
Respetar 1 día de descanso
Este es el abc de una oposición
Para una oposición es fundamental ser un sinvergüenza
Que no te dé vergüenza llevar al preparador/examen, ni exponer al preparador/Tribunal temas no perfectos. Tener la poca vergüenza de hacer creer que te los sabes perfectos
Si tienes ese descaro, las puertas se te abren antes
Sólo el opositor se salvará a sí mismo.
Debe colocarse frente al espejo y formularse preguntas:
- ¿Por qué quiero opositar?
-¿ Qué dificultades se pueden plantear?
-¿Hasta dónde estoy dispuesto a llegar?
- ¿Hasta qué punto seguir opositando?
-¿Qué espero de mí?
-¿Qué busco o no, en un preparador?
En la respuesta a estas preguntas, y a otras personales, está la solución.
Nadie debe venir a salvarte.
Cuando estás en medio de una oposición, muchas veces te viene el pensamiento: "maldito el día en que me metí en esto".
Desde el mismo día en que apruebas y en adelante, te viene: "bendito el día en que tuve la valentía de meterme en eso".
Tened paciencia y altura de miras.
La constancia gana a todo.
A las reformas legislativas, malos días, comentarios, suspensos…
El que da lo máximo posible dentro de sus circunstancias a lo largo del tiempo, acaba ganando.
La verdadera victoria es ser constante.