A las madres,
por regalarnos la vida una vez
y salvarnos mil después.
A las mamás,
por darnos el regalo más grande: Un hijo o una hija.
A las abuelas,
porque son dos veces hogar. Las dobles madres.
Y a las que tuvieron que ser madre sin haberlo sido,
porque el amor no entiende de títulos.
A todas ellas,
Feliz Día de la Madre.
Mis abuelos estuvieron casados durante 60 años. Un día le pregunté a mi abuelo: "¿Cuál es el secreto para amar a la misma mujer toda la vida?". No se rió, no dijo "comunicación", no dijo "citas románticas". Miró a mi abuela, que estaba en la cocina y dijo: "No se ama a la misma…
Cada persona vive las cosas a su manera. Siente las cosas como le salen sin avisar.
Y solo uno mismo sabe lo que lleva dentro. Lo que ha vivido. La mochila que lleva a cuestas con todos los miedos dentro acumulados.
Creer saber sin saber nada.
Febrero se despide como siempre… cortito en el calendario, pero intenso en el pecho. Se va llevándose promesas a medias, noches largas y algún que otro golpe de realidad… pero también deja cicatrices que ya no duelen tanto y una versión de nosotros un poquito más valiente.
SOY UN BOOMER. ¿Y QUÉ PASA?
Sí, soy un boomer. Dilo sin miedo. BOO-MER. Con dos oes y una factura de la luz que parece un secuestro. Soy boomer y no pasa nada. Bueno, pasa de todo, pero ya estoy acostumbrado.
Soy boomer porque cuando algo no funciona lo apago y lo enciendo, y si no va… le doy un golpe. Y oye, funciona más veces que vuestros tutoriales de 47 minutos con intro, like y suscríbete.
Soy boomer porque no confío en la nube. ¿La nube? Yo ya tuve una nube… se llamaba disquete. Y se perdió. Y desde entonces, trauma. Yo quiero las cosas guardadas en una carpeta, en un sitio, con nombre claro:
“DOCUMENTOS IMPORTANTES DEFINITIVO FINAL AHORA SÍ”.
Soy boomer porque llamo por teléfono. Sí. LLAMO. Sin avisar. Sin WhatsApp previo. Directamente. Y cuando no lo coges pienso:
“Está muerto o pasando de mí. Las dos cosas mal.”
Soy boomer porque escribo “Ok.” con punto, y la gente joven cree que estoy enfadado, decepcionado o a punto de desheredar a alguien. No, chaval, es educación. El punto no es agresivo, agresivo es escribir “k”.
Soy boomer porque leo las noticias, no “me informo por TikTok”. Yo no quiero un chaval bailando mientras me explica una guerra con subtítulos mal escritos y música de fondo.
Soy boomer porque me sé números de teléfono de memoria. El mío, el de casa, el de mis padres, el de un amigo que no veo desde 2003… y tú no te sabes ni el tuyo porque lo guarda el móvil como “Yo”.
Soy boomer porque desconfío de las apps.
—“Es gratis”.
Gratis no hay nada, algo me va a robar: los datos, el alma o las dos cosas.
Soy boomer porque cuando me dicen “te mando un audio” ya sé que no era urgente. Si era urgente, llamas. El audio es para gente que quiere hablar sin que le interrumpan. Monólogos… como este.
Soy boomer porque imprimo cosas.
—“¿Para qué lo imprimes?”
POR SI ACASO.
El “por si acaso” es el antivirus del boomer.
Soy boomer porque no me fío del QR. Yo quiero una carta. Un menú. Algo físico. El QR parece una trampa para robarte el móvil, la cuenta y la dignidad en dos segundos.
Soy boomer porque cuando alguien me dice “reinicia el router” siento que he hecho ingeniería avanzada.
Soy boomer porque no entiendo las contraseñas modernas:
mínimo 14 caracteres, una mayúscula, una minúscula, un símbolo, un jeroglífico egipcio y la sangre de un dragón.
Y luego: “contraseña incorrecta”.
Soy boomer porque tardo en contestar WhatsApp y no pasa nada. El mensaje sigue ahí. No caduca. Esto no es leche.
Soy boomer porque me enfada que todo sea suscripción. Antes comprabas algo y era tuyo. Ahora pagas, no es tuyo, y encima te lo quitan cuando quieren.
Soy boomer porque me quejo, pero con fundamento. No por postureo. Yo me quejo con experiencia, con facturas, con rodillas que suenan al levantarse.
Y sí, soy boomer…
pero sé hacer cosas.
Sé esperar.
Sé orientarme sin GPS.
Sé hablar con personas.
Sé vivir sin batería.
Así que sí: SOY BOOMER.
No vintage.
No retro.
Boomer auténtico.
Y si no te gusta…
Esta infografía es de un libro que hace algunos años tuvo un gran éxito: Los 7 hábitos de las personas altamente efectivas de Stephen Covey
Sus mensajes no han pasado de moda
La vida no avisa.
No llama antes de cambiarlo todo ni espera a que estés preparado.
Por eso duele cuando se va tan rápido y parece tan injusta.
Por eso hay que vivir los momentos como si fueran únicos,
porque lo son.
No guardar abrazos para mañana,
no enfadarse por tonterías que no importarán dentro de un rato,
no perder tiempo en silencios que podrían ser palabras.
Di gracias más veces de las que crees necesarias.
Perdona antes de que el orgullo te quite lo que sí importa.
Y, sobre todo, perdónate tú,
que bastante dura es ya la vida como para pelearte también contigo.
Porque al final,
lo único justo que tiene la vida
es que los momentos que se disfrutan de verdad
son los que se quedan para siempre.
El Real Alcázar de Segovia hoy, bajo la #nieve que cae sobre #Segovia, muestra una imagen que realza aún más su belleza y nos acerca a cómo lo contemplaron, invierno tras invierno, reyes, soldados y viajeros a lo largo de su casi milenaria historia. ❄️🏰