Detrás de cada caso hay una historia que merece respuestas claras.
En Lara Law Firm trabajamos con preparación, estrategia y compromiso para defender tus derechos. ⚖️
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A diferencia de lo esperado, la salida de Mario Godoy del Consejo de la Judicatura no ha puesto punto final a la crisis en la Función Judicial. Los colegios de abogados dudan de las decisiones del organismo ahora a cargo de Damián Larco.
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🔒#Seguridad | Un informe previo, aprobado por los asesores de los vocales de la Judicatura —con excepción del despacho de Magaly Ruiz—, reconoció que los jueces anticorrupción Christian Quito y Gabriela Lara no actuaron en el caso Fachada, por lo que administrativamente no eran susceptibles de sanción.
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¡Atención!
Abogados y estudiantes de Derecho! 📜
En un proceso penal, preparar una verdadera teoría del caso no es un lujo, es una necesidad absoluta.
¿Por qué?
1️⃣Guía tu estrategia
Es el mapa que une hechos, pruebas y derecho para defender (o acusar) con coherencia.
Sin ella, tu argumento se desmorona como un castillo de naipes.
2️⃣ Convence al juez
Una teoría sólida narra la historia de manera persuasiva, humanizando a tu cliente y exponiendo debilidades del contrario.
3️⃣ Anticipa riesgos
Te permite prever ataques y preparar contramedidas, evitando sorpresas en audiencia.
❌ No improvises
Invierte tiempo en construirla desde el inicio.
¡Una buena teoría puede ser la diferencia entre victoria y derrota!
#DerechoPenal
#Abogacía
#TeoriaDelCaso
ENTRE ABOGADOS HAY REGLAS NO ESCRITAS.
En esta profesión hay una frontera que separa al litigante del mercenario.
Y no, no está en la ley: está en la conducta.
Competir es parte del juego.
Discutir criterios, disputar clientes, ganar o perder audiencias… normal.
Lo que no es normal —aunque algunos lo hayan “normalizado”— es convertir la abogacía en chisme con toga.
Porque una cosa es estrategia y otra es bajeza.
📌 Estrategia:
✅ estudiar el caso,
✅ construir teoría,
✅ anticipar el argumento contrario,
✅ sostenerlo en audiencia con técnica y sangre fría.
📌 Bajeza:
❌ insinuar que el colega “no sabe”,
❌ sembrar sospechas sin una sola prueba,
❌ envenenar al cliente para sacarlo del camino,
❌ atacar el nombre cuando no alcanza el razonamiento.
El que necesita embarrar reputaciones para “ganar” no es peligroso… es inseguro.
Y lo peor: deja huella.
En derecho se vence con expediente, no con pasillo.
Se convence con fundamentos, no con veneno.
Se construye prestigio con años… y se dinamita en cinco minutos de lengua suelta.
Al final esto es un círculo pequeño:
hoy difamas para escalar; mañana nadie te confía un caso, porque ya saben cómo juegas.
#Abogacía
#ÉticaProfesional
#Litigio
#Derecho
#Deontología
#Justicia
#Ecuador
Hoy me preguntaron vía telefónica:
Es necesario pagarle si o si la consulta? Hasta ahora nunca he pagado a ningún abogado por la consulta
Yo: el pago de un honorario por las consultas que ofrezco son obligatorias si o si
Es un salvavidas para usted o para su familiar, ya que en esa consulta conoceré asuntos pertinentes a su caso que podrían perjudicarle
Y LA ÚNICA FORMA PARA QUE USTED PUEDA PEDIR UNA NULIDAD (si yo decido contar algo que sea perjudicial para su caso de lo que usted o su familiar me haya contado) ES PRECISAMENTE LA FACTURA PREVIA POR CONCEPTO DE HONORARIOS PROFESIONALES QUE ME OBLIGAN A LA CONFIDENCIAL ABSOLUTA POR EL PRIVILEGIO CLIENTE ABOGADO
Cliente: YA ENTENDÍ! NUNCA nadie me HABÍA ADVERTIDO SOBRE ESA POSIBILIDAD
Yo: por eso SIEMPRE COBRÓ SI O SI POR UNA CONSULTA, no por mi (nótese el sarcasmo) SI NO POR LA INTEGRIDAD DE AQUELLOS QUE ME HAN CONFIADO SUS ASUNTOS
@SamnoMacias Y si no se cumple lo del númeral 20 también va a publicar por esta red ? Vaya escuche y luego hable. De usted también hablaron en un caso famoso y no le probaron nada….
@SamnoMacias, quien fue nombrado por Helive A. en su testimonio anticipado en el #CasoMetástasis , opina sobre la justicia y se promociona como referente -analista en casos judiciales. Tiene mucho que explicar, aquí se abre una carpeta especial para él
🧵
"Walter Macías me...
#ATENCIÓN
El juez Samno Macías, ha sido denunciado por presionar a una funcionaria, Marcela Rubira, para que le entregue entradas al concierto de Bad Bunny (valoradas en $1.400) a cambio de conservar su cargo. Rubira también reveló una supuesta red de tráfico de influencias y nepotismo.
El Consejo de la Judicatura abrió un sumario administrativo contra Macías y su cuñada. El caso ha generado indignación pública por el uso indebido del poder judicial para beneficios personales.
El Sincretismo Jurídico-Penal en Ecuador
Un Revoltijo de Justicia con Sabor a Caos y el Culebrón Carcelario
Ahora hay un tema que esta de moda y con el que muchos colegas intentan descrestarnos con las muestras de su omniconocimiento.
El Sincretismo Jurídico-Penal
¡Sujétate, que esto viene con salsa picante y un drama digno de telenovela!
Como Magister en derecho penal y política criminal, con la mirada afilada de Claus Roxin y el veneno sarcástico propio, voy a intentar destripar el sincretismo jurídico-penal en Ecuador.
Piensa en el derecho penal ecuatoriano como un mercado de pueblo en plena fiebre, hay reglas europeas que parecen de restaurante fino, triquiñuelas gringas de película, y la sabiduría indígena que resuelve pleitos con más alma que toga.
Ecuador intenta armar un sistema para lidiar con el crimen (desde el raterillo de esquina hasta el narco que parece sacado de serie de Narcos) mientras hace malabares con tradiciones y modas extranjeras.
Pero, como en toda comedia criolla, hay tropiezos, y el culebrón de las cárceles se lleva el Oscar al desastre.
Vamos a desmenuzar este enredo con claridad, un toque técnico y el sarcasmo implacable de quien les escribe.
1. ¿Qué demonios es el sincretismo jurídico-penal en Ecuador?
El sincretismo jurídico-penal es cuando las leyes que castigan delitos (robos, asesinatos o el clásico “yo no fui” de los corruptos) se convierten en un batido de ideas robadas de medio mundo.
Desde la Constitución de 2008, Ecuador quiso ser el DJ que mezcla cumbia, techno y flauta andina para crear un sistema penal moderno, pero con raíces.
¿El resultado?
A veces una joya, otras un desastre que parece armado con cinta adhesiva (de la más barata, por cierto).
- El sazón global
Para enfrentar al narco o a los pillos de corbata, Ecuador se puso las pilas con reglas de la ONU, metidas en el Código Orgánico Integral Penal (COIP) de 2014.
Es como gritar “¡Miren, mundo, también sabemos jugar rudo!”.
- El circo gringo
Adiós a los juicios eternos con torres de papel. (en teoría)
Ahora hay juicios orales, puro drama de tribunal al estilo “la ley de los audaces”, y acuerdos donde el acusado confiesa para una pena más suave. (Al estilo Mayra Salazar)
¡Gracias, Tío Sam, por el guion!
- La raíz indígena
En comunidades kichwas o shuar, los problemas se resuelven en círculos de diálogo, donde el culpable pide perdón o trabaja para la comunidad.
Es justicia sin burocracia, como diciendo, “¿Juez? Naaah, aquí nos arreglamos con una buena conversa”.
Por ejemplo, si alguien se roba unas gallinas, puede sentarse con el dueño, devolver algo y prometer no repetir la gracia, evitando la cárcel.
Eso es sincretismo, un coctel de modernidad y tradición que suena genial, pero a veces se les va la mano con el hielo.
2. ¿Qué diría Claus Roxin, el gurú, sobre este show?
Claus Roxin, el cerebro alemán que le puso orden al derecho penal, diría que las leyes deben proteger a la sociedad sin tratar a nadie como piñata, aunque sea el villano.
El sincretismo ecuatoriano le parecería un experimento atrevido, pero con suficientes metidas de pata como para sacarle un “¿qué les pasa, muchachos?”.
Roxin daría un aplauso a
- La justicia que repara
En delitos menores, como una pelea de barrio, el COIP permite mediaciones donde el culpable pide perdón o arregla el daño.
Roxin diría: “¡Eso, menos cárceles llenas y más soluciones con cabeza!”.
- La Constitución con corazón
Desde 2008, Ecuador promete proteger los derechos de todos, incluso del que metió la pata.
Roxin aplaudiría: “Bien, que nadie vaya preso solo porque el juez está de malas”.
Pero, con el filo propio que me caracteriza, estoy seguro que Roxin también soltaría un par de verdades
- Un arroz con mango jurídico
Mezclar reglas europeas, gringas e indígenas es como pedirle a un chef que cocine paella, sushi y tongas al mismo tiempo.
El COIP es un Frankenstein que confunde hasta al abogado más nerd.
- La mano dura que se pasa de bruta
Cuando el narco o las pandillas aprietan, Ecuador saca el Rambo interior, estados de emergencia, militares en las calles, cárceles que parecen de película de terror.
Roxin diría: “Cuidado, que aporrear a todos no arregla nada y pisotea derechos”.
3. El sincretismo en la selva ecuatoriana
Ejemplos reales
El sincretismo no es solo teoría, ¡está en las calles, las comunidades y los titulares! Aquí van ejemplos con algo de veneno.
- Juicios orales, la telenovela del juzgado
El COIP trajo juicios orales que son puro show: abogados gritando, jueces con cara de póker y veredictos que quieren ser rápidos.
También hay acuerdos al estilo gringo, donde el acusado confiesa y le bajan la pena.
Pero, claro, a veces los abogados se creen galanes de Hollywood y el drama se alarga.
Sincretismo, sí, pero con un guion que necesita editar.
- Justicia indígena, la masterclass que Occidente ignora
En la Amazonía o la Sierra, si alguien daña algo o se pelea, la comunidad se junta en un círculo, como en una terapia grupal sin factura.
El culpable pide perdón, arregla el lío o ayuda en una minga.
El COIP lo acepta, pero los jueces de ciudad todavía miran eso como si fuera un ritual extraterrestre.
¡Despierten, que la tradición tiene más calle que ustedes!
- Corrupción, el culebrón sin fin
Para atrapar a los que se roban la plata del pueblo, Ecuador creó tribunales especiales con reglas internacionales.
Pero, como en toda novela barata, los corruptos tienen abogados que encuentran huecos legales más rápido que cucaracha en cocina.
Sincretismo, ¿dónde estás cuando te necesitamos?
- Narcos y pandillas, el capítulo postapocalíptico
Con el crimen organizado desbocado, Ecuador ha sacado la artillería, (si señor y no es sarcasmo) estados de excepción, militares patrullando, cárceles que parecen de película criolla.
Es una mezcla de mano dura (gracias, El Salvador, por señalar el camino) con intentos de no parecer dictadura.
Pero el verdadero culebrón está en las cárceles, y eso merece su propio apartado.
4. El culebrón de las cárceles. Un reality show de terror
Si el sincretismo ecuatoriano fuera una serie, las cárceles serían el capítulo que te hace cambiar de canal o apagar la tele.
Las prisiones, como las de Guayaquil o Latacunga, son el talón de Aquiles del sistema penal, un desastre que mezcla las peores ideas del sincretismo con una ejecución que parece escrita por un guionista de los más baratos y en crisis.
- El contexto
Desde hace años, las cárceles ecuatorianas son un polvorín. Hacinamiento, violencia entre pandillas y masacres que han dejado cientos de muertos (como las de 2021 en Litoral, con más de 60 víctimas) son la norma.
El sincretismo quiso traer cárceles modernas, rehabilitación y un toque de derechos humanos, pero el resultado es un caos que ni Roxin ni yo mismo podríamos defender.
- La mezcla fallida
Ecuador intentó copiar ideas de fuera, (cosa rara en nuestro medio) cárceles de máxima seguridad al estilo gringo, mano dura contra pandillas como en El Salvador, y un discurso de rehabilitación europeo.
Pero en la práctica, las cárceles son territorios de narcos y pandillas, donde los guardias parecen extras y el Estado brilla por su ausencia.
Un nefasto presidente colombiano diría: “¡Esto no es una prisión, es un set de The Wakin Did!”.
- El intento de arreglo
El gobierno ha probado de todo, estados de excepción, intervención militar, traslados de presos peligrosos.
Pero el sincretismo aquí patina, las leyes garantistas del COIP chocan con la realidad de prisiones desbordadas, y las medidas duras no logran controlar la violencia.
Por ejemplo, el traslado de líderes de los GDOs a cárceles de alta seguridad en 2023 solo desató más revueltas.
Roxin diría: “¿Dónde está la prevención? Esto es apagar un incendio con gasolina”.
- El costo humano
Las masacres carcelarias no solo son un fracaso del sincretismo, sino una bofetada a los derechos humanos que la Constitución jura proteger.
Familiares de presos viven en zozobra, y la sociedad se pregunta si el sistema penal está castigando o solo creando más monstruos.
5. Los dolores de cabeza del sincretismo, cárceles incluidas
El sincretismo es como una fiesta donde el DJ coloca mala música y la comida es malísima.
Con el sarcasmo propio y la crítica de Roxin, aquí van los problemas:
- Un rompecabezas mal armado
Juntar reglas gringas, europeas e indígenas hace que el COIP sea un laberinto. Castigar a una empresa por lavado de dinero, por ejemplo, es como armar un rompecabezas con piezas de Lego.
¡Alguien, traiga un manual!
- Los pillos siempre ganan
Los narcos y corruptos, con sus abogados de traje caro, usan las garantías del COIP como si fueran boletos dorados para la final de la Champions.
¿Derechos humanos?
Perfecto, pero cuando el malo se escapa por un “detalle técnico”, dan ganas de tirar el código penal al rio Guayas.
- Cárceles, el reality show del horror
Las prisiones son la prueba de que el sincretismo puede ser un fiasco.
Intentaron mezclar cárceles modernas, rehabilitación europea y mano dura centroamericana, pero el resultado es un campo de guerra donde laos GDOs mandan y los derechos humanos son un chiste malo.
Yo diría
“¡Esto no es una cárcel, es un episodio de *Gladiador* con presupuesto de equipo de parte baja de la tabla en la serie B!”.
- Choque de mundos
Las ideas modernas, como los juicios rápidos, no pegan en comunidades rurales donde la gente confía más en el líder del pueblo que en un juez con corbata.
Es como vender un smartwatch en un lugar sin cobertura de internet: bonito, pero inútil.
6. Conclusión: ¿Podemos salvar este desastre o seguimos en el culebrón?
El sincretismo jurídico-penal en Ecuador es como un equipo de fútbol que juega con tácticas de la Premier League, garra de barrio y el espíritu de las comunidades indígenas.
Desde la perspectiva de Claus Roxin, este revoltijo tiene el potencial de ser un golazo, puede proteger a la sociedad, prevenir el crimen y respetar los derechos, como promete la Constitución de 2008.
Pero, como siempre digo
“¡Despierten, que esto parece una comedia de enredos con final trágico!”.
Si no se pone orden en el caos, si las leyes duras aplastan derechos o si los corruptos y narcos siguen bailando en los vacíos legales, el sincretismo será puro humo y espejos.
El culebrón de las cárceles es el recordatorio brutal de que el sincretismo no es magia.
Mezclar ideas suena bonito, pero sin una ejecución sólida, termina en masacres, hacinamiento y un sistema penal que parece más un circo de tres pistas que una solución.
Para que Ecuador saque el partido adelante, necesita:
- Leyes claras, no un lenguaje oscuro que deje a jueces y abogados rascándose la cabeza.
- Medidas contra el crimen, que no terminen castigando al que pasaba por ahí o convirtiendo cárceles en mataderos.
- Respeto a la justicia indígena, no como un adorno folclórico, sino como una herramienta real para resolver conflictos.
- Una revolución carcelaria, menos militares jugando a Rambo y más inversión en rehabilitación, infraestructura y control real de las prisiones.
Roxin diría: “La cárcel debe prevenir, no ser una fábrica de monstruos”.
Es por ello que, el sincretismo en Ecuador es una aventura con sabor a encebollado, drama de noticiero y un toque de tragedia carcelaria.
Si se hace con cabeza, puede ser un modelo para el mundo; si no, seguiremos atrapados en este culebrón donde los malos siempre tienen el mejor guion.
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(dictamen No. 1-25-EF/25 y su aclaración del 27 de marzo de 2025).
Como abogado penalista, constitucionalista y Magister en política criminal, con algunos años fajándome en los tribunales de este Ecuador que me acogió, yo, Sinibaldo Cabarcas, voy a intentar desmenuzar la sentencia de la Corte Constitucional sobre esa comisión de seguridad (dictamen No. 1-25-EF/25 y su aclaración del 27 de marzo de 2025).
¡Ay, Dios mío, qué invento tan sabroso se mandaron estos ilustres togados de Quito!, como si fueran a resolver el despelote con una caña manabita y un ceviche en la mano!
Primero démosle Contexto a esta vaina!
Un Estado de Excepción Más Viejo que Mi Abuela, arranca la cosa con el Decreto 493 de Noboa, del 2 de enero de 2025, cuando gritó:
"¡Estado de excepción otra vez, que aquí la vaina está que se va para el carajo!".
Siete provincias, cuatro municipios y las cárceles como si fueran un capítulo de reality narco (el patrón del mal) en vivo.
La Corte, con cara de "esto ya me tiene mamado", dijo, Sí, pero no, ñaño, raro en una @CorteConstEcu que cada vez se ve más "cantinflesca".
Nada de conflicto armado interno, que esto no es Bogotá, ni mucho menos Medellín en los 90, ni peor aun un videojuego.
Aquí hay puro caos criollo, pero guerra, lo que se dice guerra, nanays cuca.
Y ojo, tienen razón, aunque me duela reconocer que la @corteconstitucional tiene razón en esto, si esto fuera conflicto armado, los narcos ya tendrían logo (que muchos ya los tienen) y el gobierno estaría pidiéndoles autógrafos.
Pero luego, en un arranque de inspiración que ni Gabriel García Márquez, la Corte suelta:
"No más estados de excepción como quien pide pescado frito cada sábado”.
Esto es estructural, armen una comisión interinstitucional y pónganse serios.
@DanielNoboaOk , con cara de "qué me están hablando, loco", pidió aclaración.
"Oigan, Corte, eso no jala, me están poniendo a bailar salsa sin pareja".
Y la Corte, con tono de juez que no negocia, respondió al mejor estilo de papá mandando en casa cuando sabe que tiene pocas razones:
"¡Se hace y punto, que aquí mando yo, carajo!".
Análisis Jurídico
¿Control Constitucional o Rumba sin Ritmo?
La Corte se agarra de los artículos 424 y 436 de la Constitución como si fueran el Código Penal en mis manos, diciendo que ellos son los duros en la interpretación y que la seguridad no es negociable.
Hasta ahí, chévere, pero luego se les ocurre inventar una comisión como si fueran a armar una orquesta sin ensayar.
¿Separación de poderes?
¡Jajaja, qué vacilón!
Eso es más cuento que el de la Llorona en la playa de San Lorenzo.
El Ejecutivo y el Legislativo deben estar mirando esto como cuando te mandan a liderar un caso, pero sin expediente ni testigos.
Lo del estado de excepción repetido es un punto jurídico sólido, está más desgastado que mis zapatillas en la arena de las playas del “murciélago”.
La Corte dice: "No más, trabajen en el régimen ordinario".
¡Aplausos desde Manta!
Pero, ¿y cómo, señores togados?
¿Con qué recursos, con qué instituciones?
Esto es como pedirle a un fiscal que gane un juicio sin pruebas (aunque en muchos casos si los ganan).
Falta el mapa, porque el Ecuador no es Suiza, aquí las instituciones coordinan tan bien como yo cantando ópera.
La Comisión
¿Solución o Culebrón Burocrático?
Y ahora, la estrella del show: la comisión interinstitucional.
¡Qué bacano suena, compadritos!
Coordinar, planificar, implementar... parece un plan de gobierno en campaña.
Pero, a ver,
¿quién la arma?
¿El Ejecutivo con sus ministros que no se pasan ni el salero?
¿El Legislativo, que no se pone de acuerdo ni pa’l feriado?
¿O la Función Judicial, que tiene más expedientes atrasados que olas en Los Frailes?
Esto huele a otro elefante blanco, de esos que inauguran con foto pa’el diario y luego se pierde en el archivo.
Jurídicamente, la Corte dice que es una medida vinculante, pero no da ni el ABC:
¿composición, funciones, plazos?
Nada, puro verso.
Esto no es una orden judicial, es una idea suelta en una servilleta.
Y en un país donde la coordinación es tan rara como un manaba sin chiste, esto podría ser un fiasco monumental.
Desde el punto de vista de la Política Criminal
Mucho Sabor, Poco Fondo
Desde la política criminal, esto es un chiste, pero de los malos.
La Corte quiere que dejemos de apagar incendios con estados de excepción y construyamos una estrategia seria.
¡Qué chimba de idea!
Pero, ¿dónde está el diagnóstico?
¿Es el narco, la corrupción, las cárceles que parecen clubes sociales para capos?
No hay nada, ni un dato criminológico para sustentar.
Esto es como mandar a un pelao a pescar tiburón sin red, sin anzuelo y sin carnada.
Y mientras, la violencia sigue como en pelea de cantina, pero sin árbitro.
¿Fortalecer a la Policía?
Sí, claro, con tres pistolas y un megáfono.
¿Reformar las cárceles?
Mejor ponemos un letrero:
"Bienvenidos al spa del crimen".
Desde el punto de vista del Derecho Penal
Impunidad con Vista al Mar
En lo penal, la Corte le tira un paseíto a la Fiscalía:
"Investiguen rápido y bien".
¡Jajaja, qué vacilón tan serio!
La impunidad aquí es tan alta que los delincuentes mandan postales desde la libertad.
Sin un sistema judicial que jale, esa comisión va a ser como echarle salsa a un plato de encebollado… pero vacío.
Y lo de sacar a los militares y dejarle todo a la Policía es correcto en teoría, pero la Policía está tan desbordada que parece equipo de barrio jugando contra la mejor versión del Real Madrid.
Es por ello que me permito Concluir
Más Ruido que Resultados
La Corte quiere meterle goles al crimen organizado, y en teoría tiene razón: los estados de excepción no son pa’ vivir como en telenovela.
Pero mandar a hacer una comisión sin receta clara es como pedirle a un manaba que cocine un encebollado sin pescado.
Esto va a quedar en papel, mientras los narcos se toman una fría y nosotros seguimos corriendo detrás del bus.
Como diría mi compadre en Manta:
"Mucho vacile y poco pescao".
Así estamos, señores, en este Ecuador donde la seguridad es un sueño y la Corte juega a ser chef de utopías.
¡Salud por la comisión, que viva la coordinación... y que no me roben la caña mientras la planean!
¿Sirve de algo subir las penas para bajar el crimen en Ecuador?
Spoiler: No! Carajo No, pero sigamos.
Ecuador, tierra del "Buen Vivir" y de las cárceles que parecen sucursales empresariales de los GDO’s.
Subir penas es el deporte favorito de los legisladores:
🙈 Que el sicariato a 26 años,
🙈 Que el robo 7,
🙈 Que el narco cadena perpetua si se pudiera.
La idea es simple, como de telenovela, "¡Pena dura y se asustan todos!".
¿Funciona?
Agárrense, que la realidad les va a doler más que una pedrada en ojo tuerto.
Lo que dicen los que aplauden
Los fans del garrote dicen que penas altas asustan al maleante racional.
O sea, el narco que se sienta con calculadora a ver si le sale el negocio con 34 años de sombra.
Y sí, en delitos de corbata o de coca internacional, algo puede disfrutar.
Además, queda bonito para el titular:
"¡Gobierno fuerte contra el crimen!".
Con sicariatos y políticos cayendo como moscas, el COIP se infla de penas y la gente aplaude desde el sofá y comiendo palomitas de maíz.
Simbólico, pues, paes que no digan que no hacen nada.
La triste realidad (con violinista de fondo al puro estilo de titanic)
Pero aquí viene el balde de agua fría.
Uno, si no te agarran, ¿qué importa la pena? La Fiscalía y la Poli andan en bicicleta persiguiendo motos de sicarios, y la impunidad es reina.
Dos, el que mata por una deuda o por una chela no está leyendo el COIP antes de jalar el gatillo.
Tres, ¿y las cárceles? Hacinadas, con masacres cada feriado y "Los GDO’s" mandando más que el director del SNAI.
Subir penas es como echar gasolina a un carro sin motor: pura pinta, cero arranque.
Los números no mienten, aunque duelan
Desde que el COIP se puso musculoso en 2014, el crimen no se achicó.
INEC dice que los homicidios subieron de 5.8 por 100 mil en 2017 a 25.9 en 2022.
¿Y las cárceles? Un reality show de sangre y poder. Mientras, en pueblitos con mediación, la cosa se calma sin tanto juez. ¿Casualidad? No lo creo.
¿Entonces qué? se pregunta Sinibaldo
Subir penas sirve para los narcos grandes o para los corruptos que le teme al banquillo, pero para el resto es como gritarle a la lluvia que pare.
Si no pillan al delincuente, si las cárceles son universidades del crimen y si la pobreza sigue siendo tan o más común que el hambre que les aflige a que jugamos.
Desarrollemos como sociedad una verdadera política criminal que se ajuste a la realidad de la verdadera película que vivimos en Ecuador.
Seguimos de larga en la maratonica audiencia de juzgamiento del presunto punible de Delincuencia Organizada en la que a mis clientes le asignan la responsabilidad de transportar y comercializar ilegalemente combustible, luego de precluir la prueba por parte de Fiscalía me doy cuenta que hay serias deficiencias, en el conocimiento de
🔄Qué es un hecho?
🔄Qué es un hecho indicador?
🔄Qué es un hecho indicado? y
🔄Qué es un hecho jurídicamente relevante?
Por eso siempre hay que tener claro conceptos , el conocimiento en la dogmática penal puede asegurar nuestro éxito o nuestro fracaso en la defensa de nuestra tesis.
1⃣Hecho indicador
El hecho indicador sería encontrar bidones de gasolina o diésel en una camioneta destartalada en esa carretera olvidada entre San Lorenzo y La Tola, en la gloriosa provincia de Esmeraldas, donde parece que hasta las piedras saben de contrabando.
Añádele unas mangueras mugrientas, una bomba que parece sacada de un basurero y unos papelitos falsificados que ni el más ingenuo se creería, hallados en una bodega de Quinindé. Esto no prueba nada todavía, claro, pero huele a trampa más que un político en campaña.
2⃣Hecho indicado
De esos bidones y el circo que los rodea (hechos indicadores, para los que todavía creen en la justicia poética), uno deduce que aquí hay un transporte y tráfico ilegal de combustibles más evidente que el sol en el desierto.
Alguien, sin autorización de la pomposa Agencia de Regulación y Control de Energía y Recursos Naturales No Renovables (ARC), está moviendo ese combustible para vendérselo al mejor postor en Colombia desde el puerto de Esmeraldas o para que los mineros ilegales de Eloy Alfaro sigan haciendo de las suyas.
Es la hipótesis, señores, pero no se necesita ser Sherlock para oler la gasolina barata.
3⃣Hecho jurídicamente relevante
Y cuando la fiscalía, con su velocidad de tortuga coja, confirma que ese combustible no tiene papeles y que el negocio es más sucio que el río Esmeraldas después de una lluvia, el asunto se pone serio.
Según el artículo 264 del COIP, esto es tráfico ilícito de combustibles, con hasta 5 años de cárcel para los genios que pensaron que nadie se daría cuenta.
Y si encima hay una mafia detrás (artículo 369, para los que sueñan con ser Al Capone en Atacames), la pena sube como la gasolina en feriado.
Total, un caso tan claro que hasta un juez despistado lo ve venir.
En resumen, en la tropical Esmeraldas:
Hecho indicador: Bidones mugrosos en una camioneta en una vía cerca de Muisne, porque aquí todos son “emprendedores”.
Hecho indicado: La sospecha de que ese combustible va rumbo a la frontera desde Río Verde, con más drama que telenovela.
Hecho jurídicamente relevante: El tráfico ilegal comprobado, sancionado bajo el COIP, mientras los implicados juran que “solo era para el generador”.
Como abogado penalista en este Ecuador de maravillas, te toca
♟️Agarrar esos hechos indicadores (la gasolina, si es que la incautaron y el reality show),
♟️Destripar los hechos indicados (el tráfico ilegal que pretenden probar que todos ven menos los ciegos) y
♟️Convencer al juez de lo obvio, mientras rezas para que el sistema no se caiga como siempre.
Esperemos algún día en nuestro sistema judicial se den mejoras en esta esfera
Hablemos sobre el contra interrogatorio
Siempre debemos tener presente que el contrainterrogatorio constituye una herramienta esencial en el ámbito judicial, un medio de prueba diseñado con la precisión de un francotirador, cuya finalidad es garantizar que la verdad procesal emerja de manera clara y contundente.
No se trata de un simple ejercicio retórico o de una confrontación verbal, sino de un mecanismo meticuloso que requiere de las mejores herramientas y estrategias para asegurar su éxito.
En el contexto de los testigos, el contra interrogatorio se convierte en el filtro definitivo que pone a prueba la solidez de sus declaraciones, evaluando no solo la consistencia de lo que afirman, sino también la coherencia de sus palabras frente a los hechos y las circunstancias que se investigan.
La importancia de este proceso radica en que los testigos, como piezas clave en la reconstrucción de los eventos, no siempre son infalibles.
Sus relatos pueden estar teñidos por percepciones subjetivas, intereses personales, fallos de memoria o incluso por influencias externas que distorsionan la realidad.
Por ello, el contra interrogatorio actúa como un bisturí quirúrgico, diseccionando cada afirmación con preguntas incisivas y bien fundamentadas, buscando inconsistencias, contradicciones o vacíos que puedan revelar la fragilidad de un testimonio.
Es, en esencia, un arte que exige preparación, claridad de objetivos y una ejecución impecable, comparable a la destreza del goleador del equipo que no puede permitirse fallar un penal en el último minuto del partido.
Ahora bien, la ausencia de credibilidad en los testigos tiene implicaciones mucho más profundas de lo que podría parecer a simple vista.
Cuando un testimonio carece de solidez o se desmorona bajo el escrutinio del contra interrogatorio, no solo se debilita un elemento probatorio aislado, sino que se pone en tela de juicio la finalidad misma del proceso judicial.
¿Y cuál es esa finalidad?
Nada menos que determinar la verdad de los hechos, no en un sentido filosófico o abstracto, sino en términos procesales: una verdad construida a partir de pruebas verificables, coherentes y confiables que permitan al juez tomar una decisión justa y fundamentada.
Si los testigos fallan en su credibilidad, el sistema entero se tambalea.
La justicia no puede sostenerse sobre cimientos frágiles, como lo serían declaraciones dudosas o poco fiables.
En este sentido, el contra interrogatorio no solo protege el proceso de influencias engañosas, sino que también reafirma su propósito esencial: llegar al corazón de los hechos, despojándolos de ambigüedades y manipulaciones.
Es un recordatorio constante de que la verdad procesal no se presume ni se da por sentada; se conquista a través de un esfuerzo riguroso y una evaluación implacable.
Para mí como litigante, el contra interrogatorio no es un lujo ni un formalismo dentro del sistema judicial, sino una necesidad ineludible.
Su precisión y eficacia son las que garantizan que los testimonios sean un reflejo fiel de la realidad y no un eco distorsionado de intenciones ocultas.
Solo así, con testigos cuya credibilidad resiste el embate de este escrutinio, podemos aspirar a cumplir el objetivo supremo del proceso: establecer la verdad de los hechos, piedra angular sobre la cual se edifica toda decisión justa.
Hoy me toca hablar sobre otra discusión milenaria de lo legal y lo moral
Porque, aunque la vaina es que son como primos que se abrazan en Navidad pero se tiran los platos en la cara para la fiesta de Año Nuevo.
Lo legal es ese paquete de reglas que los gobiernos y las sociedades se sacan del sombrero pa’ que no nos saquemos el hígado en plena calle, aunque, entre tú y yo, a veces parece que las escribieron en una servilleta para cuidar más el billete de los de arriba que el pellejo de los de abajo.
Y la moral, mi pana! Esa es la brújula interna que todos llevamos, medio chueca según si creciste en la sierra o en la costa, que te dice si estás para un aplauso o para un buen cascarazo del karma.
Mira, para que veas: la esclavitud, hace siglos, era más legal que comprar pan, con leyes que parecían firmadas por el diablo con tinta de lujo.
¿Moral? Un desastre para cualquiera con dos dedos de frente, porque, ¿quién en su sano juicio piensa que ponerle cadenas a un ser humano es de pana?
Cómo sufrieron mis ancestros, al tener el yugo de la esclavitud encima.
Luego tienes a los vivos de ahora, esos empresarios con corbata que se cuelan por los huecos fiscales como ratones en la despensa: no pagan impuestos, todo legal, pero moralmente es como si te robaras el ceviche del compadre y dijeras “es que no estaba escrito que era tuyo”.
Y ahora, agárrate para este caso penal que me saca canas después de varios años pateando tribunales:
Juan, un tipo normal, con un papá enfermo terminal que le ruega “hijo, dame paz, que esto duele más que un feriado sin plata”.
Juan, con el alma en la mano, le pasa el trago final. Legalmente, ¡pum!, homicidio o asistencia al suicidio según el Código Penal que me sé de memoria, para la “Peni” sin pestañear, porque la ley es más tiesa que juez novato y no le importa si lloraste un río.
El fiscal, con cara de malo de telenovela, te suelta: “Si dejamos pasar esto, mañana todos van a estar ‘ayudando’ a sus parientes a despedirse”.
Pero moralmente, ¡uf!, ahí se arma la vaina. Para unos, Juan es el héroe que merece estatua por amor filial; para otros, nada más que un loco peligroso, porque “la vida es sagrada” o “esto se nos desmadra”.
¿La intención? En moral, eso pesa oro: Juan no es un asesino de película, es un hijo con corazón.
Pero la ley, con esa frialdad que estudié en mi maestría en Derecho Penal, te dice: “Me importa un carajo tu drama, hiciste el delito, paga”.
Aunque, ojo, si te defiendes de un loco con machete, te salvas por legítima defensa. ¿Y con Juan por qué no? Porque la ley, mis amigos, le tiene pavor a lo subjetivo, no vaya a ser que se nos ponga a inventar como en una política criminal mal hecha.
Subamos el tono: la pena de muerte, legal en algunos lados donde el estado se cree Charles Bronson: “Tú mataste, yo te mato, y aquí no pasó nada”.
¿Moral? Unos gritan “eso es venganza, no justicia”, otros “qué belleza, ojo por ojo como en la Biblia”.
Lo legal se limpia las manos, pero la moral se queda rascándose la testa. Y es que la ley, como bien sé por mi maestría en Constitucional, a veces va coja detrás de la moral: la segregación racial era legal hasta que la ética le metió un sopapo y la mandó pa’l carajo.
Entonces, ¿qué hacemos con este enredo, señores? La ley es como el papá gruñón: si la aflojas mucho, se arma el despelote; si la dejas quieta, se pone rancia e injusta, como cárcel mal gerenciada que conozco de mi paso por Derecho Penitenciario.
La moral es la tía loca que te dice “haz lo que te salga del alma, lo que se te venga en gana mijito”.
¿Juan merece reja o un abrazo?
¿Te tragas las lagunas fiscales porque “así es el sistema” o las escupes porque son una cochinada?
¿Y si lo ilegal te parece justo, como ayudar a tu viejo a descansar?
¿Te rebelas o te aguantas como buen ecuatoriano?
El equilibrio es un malabar que llevo viendo dos décadas: la moral le prende fuego a la ley, y la ley le pone el pare a la moral pa’ que no terminemos en caos.