@ElParaisoNow Todas las panaderías de la zona se ocuparon de actualizarse, de remodelar y evolucionar, el que tiene negocio debe invertir en progresar o el progreso lo arropa y se arruina
@iqsolita Las charlas con mi esposo y mis dos hijos en mi casa, o con mi hermana, mi sobrino y su novia en su casa, las charlas con Isabel en nuestro cafecito, tomar café, reírnos de estupideces y hacer planes ..
Hay que ser muy muy muy imbécil para seguir utilizando la rumba, los juegos de pelota, la asistencia a centros comerciales, la ida a la playa como factor de la prosperidad y estabilidad de un país.
No lo hagan Misijos… no saben lo idiotas que parecen!
Mi hermana murió a los ocho años, delante de mis ojos.
Un conductor ebrio pasó en rojo mientras cruzábamos la calle.
Sobreviví por un paso. Ella no.
Desde ese día, el silencio se convirtió en la norma en mi casa.
Mis padres dejaron de hablar, de reír, de vivir.
A la hora de comer, la televisión cubría cualquier ruido; a la hora de cenar, nadie decía una palabra.
Nunca fuimos ricos, pero con ella todo parecía más ligero.
Cuando se fue, la vida se apagó poco a poco.
Mi padre ha empezado a beber.
Mi madre se ha convertido en una sombra: cocinaba sin sal, miraba al vacío desde la ventana.
Yo tenía diez años. Y aunque todavía respiraba, era como si ya no existiera.
A los trece dejé de comer.
No por vanidad, sino porque por dentro estaba vacío y la comida ya no tenía sabor.
Un día me desmayé en clase. Le eché la culpa al desayuno.
Nunca dije otra cosa.
A los catorce años empecé a escribir cartas que nunca enviaba.
"Echo de menos a mi madre como era antes". "Siento que si muriera no sería tan grave". Tengo miedo de convertirme en alguien que mira su vida desde lejos.
A los quince años me diagnosticaron depresión severa.
Mi madre lloraba, mi padre ni siquiera se presentó a la cita.
Me dieron unas pastillas, pero nadie me abrazó.
Solo me dijeron: Tienes que esforzarte, a todos nos pasa estar tristes.
Así aprendí a fingir que estaba mejor.
La noche del 21 de julio fue la peor.
No por un hecho preciso, sino por todo lo que se había acumulado.
Me encerré en el baño. No para morir, sino para desaparecer.
Me senté en la bañera, cerré los ojos... y me quedé dormido.
Cuando me desperté, estaba en el hospital.
Solo estaba mi madre, con la mirada perdida. Le dije: No quería morir. Solo quería que alguien se diera cuenta de que me estaba muriendo por dentro. ”
Fue la primera vez que realmente me escuchó.
A partir de ahí comenzó un camino.
Terapia familiar. Paseos. Lágrimas que ya no podíamos tragar.
No fue magia, sino un proceso.
Hoy tengo veintidós años y trabajo como psicólogo clínico.
Cuando un chico me dice:
"No sé por qué me siento tan solo",
siempre pienso lo mismo:
Lo sabes. Es solo que nadie te enseñó a decirlo. Porque hay heridas que no sangran.
Heridas que gritan suavemente, cada día. Hasta que alguien decida escucharlas.
Debemos afrontar con más madurez la muerte de un ser querido, sino arruinaremos nuestra vida y la de los demás. Debes ver la muerte como un paso más en nuestra evolución, pues el cuerpo muere pero el Alma no.
Vivo en quinta crespo y ya van como 3 o 4 noches que se escuchan unos ruidos como de golpes fuertes, como de tambor grande, no deja ni dormir, que será eso?