Es la chica que guarda recuerdos en cada canción, que te da la mano en medio de la calle sin miedo, como si en ese gesto simple te estuviera diciendo mil cosas. La que, aunque quiera parecer fuerte, tiene una fragilidad bonita, de esas que te dan ganas de cuidar.
Es la chica que llega a los sitios sin hacer ruido, pero siempre deja huella. La que mira por la ventana en silencio, perdida en sus pensamientos, como si en esa mirada se escondiera un universo que solo a veces deja entrever. Es la que te escucha con una paciencia infinita, sin juzgar, sin apurar. Y aunque no lo dice, a veces se le nota el miedo en las manos, una pequeña incertidumbre que esconde detrás de una sonrisa valiente.