Mentre tu mires l'eclipsi, el món aprova lleis perquè es pugui avortar a les 34 setmanes de gestació.
Les meves bessones van néixer a les 35 setmanes i no van ni necessitar incubadora.
Això ja no és dret a l'avortament, és permís per matar.
Estuve analizando la propuesta de reforma de Poder Ciudadano y estas son mis observaciones objetivas:
La propuesta identifica un problema real —la captura política de la justicia (lo hizo tanto CICIG cómo las siguientes reacciones) — pero su remedio puede crear otra forma de captura: trasladar el poder de elección desde órganos visibles y políticamente responsables hacia un consejo “técnico-permanente” menos controlable democráticamente.
El punto delicado es el Consejo de Carrera Judicial/Judicatura.
La propuesta eliminaría comisiones de postulación, sacaría al Congreso de la elección de magistrados de apelaciones y crearía un órgano permanente con enorme poder administrativo y de carrera judicial.
Según entiendo, ese consejo tendría siete miembros: uno designado por la CSJ, tres provenientes de jueces/magistrados mediante concursos, y tres especialistas externos elegidos por los cuatro anteriores.
Ahí está el núcleo del riesgo: los primeros cuatro eligen a los otros tres.
Es decir, el sistema tiende a autorreproducirse.
La propuesta dice querer evitar cuotas políticas, pero puede terminar creando una oligarquía judicial-administrativa-gremial.
Antes, el problema era que el Congreso negociaba jueces.
Ahora el peligro sería que una élite técnica, gremial o ideológica controle ascensos, evaluaciones, disciplina y nombramientos. Cambia el mostrador; no necesariamente desaparece la tienda.
También preocupa la ampliación de la Corte de Constitucionalidad de 5 a 15 magistrados, con salas y renovación parcial.
En teoría, eso diluye capturas coyunturales. En la práctica, puede multiplicar espacios de colocación, alianzas internas y litigio estratégico. Una CC de 15 no es automáticamente más independiente; puede ser simplemente una CC más grande, más cara y más difícil de responsabilizar.
Otro punto fuerte: la remoción de altas autoridades solo procedería por condena penal firme o faltas gravísimas, mediante una comisión de cinco diputados seleccionados por sorteo y voto de dos tercios. Eso protege independencia, sí. Pero también puede blindar incompetencia, abuso o militancia judicial. La independencia judicial no debe convertirse en impunidad de toga.
La propuesta además pretende extender mandatos: CSJ a 12 años sin reelección, apelaciones como carrera hasta los 75 años, renovaciones parciales.
Hay una lógica buena: evitar que cada coyuntura política capture todo. Pero mandatos largos más baja remoción más administración concentrada pueden crear una estructura casi inmune al control ciudadano.
Eso no es separación de poderes; puede ser un poder judicial con vocación de sacerdocio republicano.
El argumento político de fondo: Guatemala ya vivió la captura de la justicia por redes políticas, económicas, activistas, internacionales y mediáticas. Por eso una reforma seria no debe preguntarse solo “¿cómo sacamos al Congreso?”, sino “¿quién queda con el poder después?”. Porque sacar al Congreso puede sonar limpio, pero el Congreso al menos tiene costo electoral. Un consejo técnico capturado no pierde elecciones. Solo cambia reglamentos.
La frase crítica sería:
La propuesta no elimina el riesgo de captura de la justicia; lo desplaza.
Sustituye la captura política visible por una posible captura corporativa, técnica, gremial, e ideológica menos visible y menos responsable ante el ciudadano.
Conclusión: hay elementos defendibles —mandatos escalonados, eliminación de reelección, profesionalización de carrera judicial— pero el corazón de la propuesta debe revisarse con lupa.
Una reforma judicial no debe crear jueces obedientes al Congreso, pero tampoco una casta judicial autónoma, blindada y políticamente irresponsable.
La justicia independiente es indispensable; la justicia sin control también puede ser una forma de poder absoluto.
👉🏽Seguiré publicando más sobre este tema, porque no se debe tomar a la ligera. Ni los personajes que están detrás de esto han sido neutrales. Y menos limpios.
Vozinha llegó al Mundial con 40 años, sin club y defendiendo a un país de poco más de medio millón de habitantes.
Se va como héroe nacional.
Cabo Verde debutó en una Copa del Mundo, le sacó un 0-0 a España con 7 paradas suyas, aguantó contra Uruguay, se metió en dieciseisavos y llevó a Argentina hasta la prórroga.
No ganó el Mundial.
Ganó algo más difícil:
Que el mundo aprendiera dónde está Cabo Verde.
Que un portero desconocido se convirtiera en símbolo.
Que millones vieran a un hombre llorar, competir y honrar a su bandera como si estuviera defendiendo la puerta de su casa.
Eso es lo que muchos no entienden.
Hay carreras que no necesitan trofeos para ser eternas.
A veces el honor es llegar tarde para el mundo, pero justo a tiempo para tu país.
Vozinha no solo paró balones.
Le puso nombre, rostro y orgullo a Cabo Verde.
Y esa clase de victoria no la borra ningún marcador.
@ElenaMotta_ Si a usted no le interesa el bienestarvde la niñez pues es muy lamentable pero a nosotros como padres nos toca enseñar a nuestros hijos nuestras costumbres, trasmiterles nuestros valores y creencias. Ellos decidirán cuando tengan la facultad para hacerlo.