Doy las gracias a todos por su cercanía y sus oraciones. Encomiendo a María a los enfermos, sobre todo a los niños, como los que he visitado en Oncología del Gemelli. Oremos por cuantos sufren la pérdida de sus seres queridos y por quienes trabajan en los hospitales. Los admiro.
Muchos creen que van a ser felices cuando encuentren una pareja, otros cuando estén en el trabajo de sus sueños o cuando tengan un hijo. Lo cierto es que la felicidad no se alcanza con nada externo. La felicidad llega con la paz interior, la que se consigue sanando por dentro.