No hay nada más lindo en un Hatewatch que el momento que volves a la vida después de haber tirado la toalla.
Difícil experimentar chutes de dopamina tan potentes como ese.
Virgen de Luján, madre llena de amor, te pido que cubras con tu manto mi vida y la de mis seres queridos. Libra a mi club de todo mal, peligro y aflicción. Te confío mi seguridad y la del Club Atlético Boca Juniors, para que tu protección divina nos rodee siempre.
Amén.