Molloy es un personaje diez. Resulta difícil empatizar con él por lo perturbado de su discurrir pero al mismo tiempo es imposible dejar de mirarle: como un payaso con el que te ríes y no sabes si es porque te divierte lo que dice o en realidad te estás riendo de él por grotesco.
1. Molloy (Samuel Beckett). Molloy busca a su madre pero no sabe por qué. Ni siquiera es capaz de construir un plan lógico para encontrarla. Se convierte en un vagabundo enajenado y patético incapaz de conseguir que cristalice una idea o una acción que le conduzca a alguna parte.