Espero en Newark el tren en dirección a la ciudad de Nueva York y una vez en el vagón busco un puesto y le digo a una señora que me permita sentarme del lado desocupado. Un poco con duda de la dirección correcta del tren, le pregunto si era el que iba directo a Penn Station…
La “elevación” de cualquier figura, llámese Chávez o MCM o quien sea, y no de un proyecto de estado que marque la pauta al líder de turno. Los medios y empresarios poderosos montan a la figura del momento por emociones y no por razones. Eso está pasando hoy nuevamente.
#Podcast ¿Somos un fracaso colectivo?
De la luna de miel con Hugo Chávez, pasando por el latrocinio de Alex Saab hasta el sometimiento a la voluntad de Estados Unidos ¿Cómo llegamos a esto?
"Venezuela y el fracaso colectivo" es el título del capítulo 85 del Manual de Malas Maneras.
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Elon Musk y su empresa Neuralink han conseguido leer la mente. Es un hito histórico que cambiará la vida de mucha gente.
Piensas algo y la máquina es capaz de leerlo y reproducirlo. Aquí un hombre que le vuelve a decir “te quiero” a su esposa después de muchos años mudo. ❤️
Hoy es 11-S. Hace 25 años yo acababa de terminar la carrera y ni siquiera sabía lo que me gustaban las Torres Gemelas. Nadie me las había enseñado de verdad.
Esto es un homenaje a lo magníficas que eran.
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Les voy a explicar por qué estoy EN CONTRA DE UNAS ELECCIONES PRESIDENCIALES APRESURADAS.
Porque podemos convertir una victoria electoral abrumadora en un CAOS DE PROPORCIONES HISTÓRICAS.
Miren la secuencia.
Se celebran elecciones. Gana abrumadoramente la oposición. Hay fiesta. Juramentación. Discursos. Esperanza.
Y al día siguiente sigue la vida.
El nuevo gobierno recibe un Estado colapsado, un país quebrado, servicios destruidos, instituciones débiles y enormes expectativas, pero sin dinero ni capacidad inmediata para satisfacerlas.
Comienzan las demandas. Y serán legítimas.
Enfermeras y médicos pidiendo salarios. Educadores protestando. Empleados públicos reclamando. Universidades pidiendo Presupuesto Justo. Agricultores exigiendo condiciones. Sindicatos convocando marchas.
¿Y qué les responde el nuevo gobierno?
“No hay dinero. Esperen.”
Pero después de tantos años la gente no va a querer esperar.
Entonces aparece el verdadero peligro.
El chavismo derrotado electoralmente no desaparece. Conserva cuadros, organización, intereses, redes y experiencia en movilización y militantes en el sector militar y policial. Se coloca DETRÁS del descontento, infiltra protestas, radicaliza conflictos y convierte demandas legítimas en una estrategia de desestabilización y colapso.
Protesta. Represión. Muertos. Más protestas. Paros. Saqueos. Enfrentamientos.
El gobierno recién electo comienza a perder autoridad cuando más necesita ejercerla.
Y si a eso se suman grupos armados, fracturas dentro de los cuerpos militares y policiales y sectores que deciden desconocer al nuevo poder, ya no estamos hablando de una crisis política.
Estamos entrando en el terreno de la VIOLENCIA POLÍTICA GENERALIZADA y, en el peor escenario, de una guerra civil.
Por eso insisto:
PRIMERO estabilizar.
PRIMERO recuperar la economía.
PRIMERO reconstruir la capacidad del Estado.
Y entonces celebrar elecciones que produzcan no solamente un Presidente legítimo, sino UN GOBIERNO CAPAZ DE GOBERNAR.
Porque ganar una elección puede tomar un día.
Evitar que Venezuela vuelva a incendiarse puede tomar años.
Por todo eso fue que Trump dijo: "no tiene el respaldo notiene el respeto"
Imagínate tú este disparate: “la líder” que no pudo cobrar las elecciones como prometió, que no pudo presionar por su habilitación, que no pudo ni escoger a su sustituto, es la condiciona la reunión con el presidente de una potencia mundial que no solo se llevó a quien ni ella ni ninguno de los opositores pudo sacar del poder, sino que es el que tiene agarrado el sartén por el mango en Venezuela.
A esto ya no se le puede llamar periodismo. Sería un insulto a la profesión.
Estoy convencido de que la persona o equipo que Venezuela necesita para enderezar el rumbo del país jamás tendría la popularidad requerida para ser elegidos como representantes de los Venezolanos.
Sacrifico, orden, legalidad, libre mercado, responsabilidad personal, familia, productividad, respeto… dejaron de ser los valores de un país donde el Manual de Carreño alguna vez fue lectura obligada.
Las elecciones en Venezuela se convirtieron a través de los años en un concurso de popularidad donde los slogans de los candidatos reflejaban lo básico del proceso: “xxxxxx es como tu”, “el presidente que habla con el pueblo”, “hay un camino”, “you soy el hijo de Chavez”, y hasta hubo uno cuyo slogan era simplemente su nombre al ritmo de una melodía de 4 tonos.
Solo espero que los Ciudadanos de mi bello país evolucionen aceleradamente para que cuando el momento llegue, el pueblo entienda lo que se necesita y aproveche la oportunidad que a pesar de nosotros pareciese que tendremos en un futuro no muy lejano.
Si la sociedad venezolana continúa eligiendo bajo la expectativa de un mesías, como ocurrió en 1998 -año en el que, por ser menor de edad, no tuve posibilidad de votar- y esa sigue siendo la visión, no considero que tenga sentido participar en un proceso desde esa misma lógica.
Si la sociedad venezolana continúa eligiendo bajo la expectativa de un mesías, como ocurrió en 1998 -año en el que, por ser menor de edad, no tuve posibilidad de votar- y esa sigue siendo la visión, no considero que tenga sentido participar en un proceso desde esa misma lógica.
Es increíble la disparidad de criterios entre los geocientíficos venezolanos que he escuchado en muchísimas conferencias, que sí han estudiado el territorio por años y lo planteado por este señor.
¿Se puede construir allí?
Técnicamente, probablemente sí es posible. La ingeniería puede enfrentar desafíos enormes y volver a construir en La Guaira será un gran reto a esa ingeniería. Pero la pregunta correcta no es únicamente si podemos construir, sino si debemos concentrar población en un territorio expuesto a múltiples amenazas y riesgos geológicos.
Porque aquí no hablamos solamente de la amenaza sísmica. Hablamos también de flujos torrenciales, inundaciones, terrenos y laderas potencialmente inestables y depósitos sedimentarios blandos cuyo espesor y comportamiento geotécnico deben caracterizarse adecuadamente, además de la exposición costera ante un eventual tsunami. Todos estos estudios requieren tiempo y dinero, pero da la casualidad que los geocientífico que pueden hacerlo, no tienen los recursos para ejecutar estos proyectos.
¿Por qué no pensar entonces en otro modelo de ocupación territorial?
Un desarrollo de baja densidad, adaptado al paisaje y a las condiciones naturales. Una arquitectura de inspiración mediterránea, actividad agrícola, aprovechamiento paisajístico y turístico de la costa y viviendas tipo townhouse, de máximo dos niveles, con unidades unifamiliares. Adaptado incluso a nuestra propia cultura.
¿Por qué insistir en enormes edificios verticales de 30 pisos -“o los que se quieran”- y luego llamarlo de “interés social”, a auténticas pajareras que concentran personas y, con ellas, más exposición y más vulnerabilidad?. Construir vulnerabilidad sobre vulnerabilidad.
La ingeniería puede asumir muchos retos, claro que sí, para eso nos formamos. Pero el ordenamiento del territorio y la gestión del riesgo existen precisamente para evitar que todo aquello que técnicamente puede construirse termine convirtiéndose en algo que jamás debió construirse.
Me perdonan la suspicacia, pero en un territorio multi-amenaza, cualquier reto a la ingeniería puede terminar convirtiéndose nuevamente en un reto al destino.
El problema de Venezuela, más allá de lo político y económico, es también social.
Una parte de la sociedad ha quedado atrapada en el fanatismo, la infantilización y la ignorancia.
Es notable que los venezolanos de izquierda/socialistas/comunistas están en contra y ardidos con lo que pasa con las decisiones de la tutela. No hay duda de eso. Los otros de ese mismo bando simplemente han sido amenazados y han sido más inteligentes en sus maneras.
La sociedad venezolana es muy infantilesca.
Eso es lo malo de hacer de todo una jodita.
No acepta críticas, idealiza muy rápido, es cero pragmática y es extremadamente paternalista.
¿Cómo crece una sociedad así?
Dicen, para quedar bien con Trump, que “NO VAMOS A OBSTACULIZAR LA TRANSICIÓN”. Pero apenas aparecen los convenios petroleros, gritan: “¡Delcy no puede firmarlos porque es ilegítima!”.
¿Entonces? ¿Apoyan una transición en la que el gobierno transitorio NO puede firmar, NO puede gobernar, NO puede contratar, NO puede atraer inversiones y NO puede reconstruir?
Eso no es una transición. Es exigir la PARÁLISIS DEL PAÍS hasta que a ustedes les guste quién firma.
No se disfracen de leguleyos. ESO ES OBSTACULIZAR LA TRANSICIÓN.