en realidad, lo difícil no es abrirte y hablar. Lo difícil es que alguien te escuche atentamente con intenciones de profundizar. Por eso no nos abrimos con todos, porque no todos desean escucharnos así.
Se va quien ya no resuena contigo y llegan quienes están en sintonía con tu yo de hoy. Gratitud por todo lo vivido y recibido, y a la vez mucha emoción ante lo recién arribado, lo inesperado, lo manifestado. Qué fascinante la vida y todas las vueltas que damos con ella.