Aveces mi mente vaga por el solitario callejón de los recuerdos, despertando y abriendo viejas heridas en mi piel, bellas cicatrices del alma, y lágrimas convertidas en ríos de llanto incesante...
Odio volver a tocar fondo por qué sin darme cuenta, vuelvo a sentirme estúpidamente inexistente en este mundo de mierda, solo teniendo que aceptar la realidad mediocre en la que me encuentro