Lo escuché a Milei decir algo que muchos sostienen: que no tiene sentido que un femicidio tenga una pena mayor que un homicidio porque “ninguna vida vale más que otra”.
Ahora les consulto a los abogados:
Si el Código Penal agrava delitos según las circunstancias en que se cometen —el vínculo con la víctima, la alevosía, el uso de armas o el aprovechamiento de una situación de superioridad—, ¿por qué sería absurdo que también contemple un agravante cuando el homicidio ocurre en un contexto de violencia de género?
¿No consiste justamente el derecho penal en distinguir entre hechos que, aun teniendo el mismo resultado, son considerados más graves por las circunstancias en que se producen?
Se comió, se bebió, se hizo uso de la pileta pero se ha vuelto a casa sin sobras. Habrá que hacer autocrítica y rever la estrategia para el año que viene.
Una de mis fantasías de señora mashor es algún día recibir a todos en casa con una mesa navideña topisima, muchas velitas, servilletas de tela y vajilla deluxe