Me quiero abrazar tan fuerte y decirle a mi yo cansado/a y triste que todo va estar bien, que este proceso es el que me va a hacer más fuerte en el futuro, que está bien tener miedo, estar enojado/a y a veces triste, te prometo que vamos a estar bien.
No me hago la víctima. Sé perfectamente en qué momentos reaccioné mal, qué dije, cómo lo dije, y me hago cargo.
Pero también tengo claro algo: no todo empieza en mí. Hay palabras, gestos, silencios que empujan. Hay faltas de respeto que no son casualidad. Y no voy a hacerme la desentendida para que otros queden tranquilos. Porque hacerse cargo no es lo mismo que hacerse responsable de todo. Yo reviso lo mío. Pero no voy a cargar con lo que otros hacen como si fuera mío