Primero INSABI luego IMSS Bienestar, megafarmacia y ahora, farmacias del bienestar., cambian el nombre del sistema de salud, pero no cambian la realidad en los hospitales. Lo que urge NO es marketing político, es inversión, personal y medicamentos.
Cada uno de nosotros es un logro de la bioquímica. Nuestras células están compuestas de una amplia variedad de materiales orgánicos, minuciosamente sintetizados y descompuestos cada milisegundo por una red entrelazada de vías metabólicas.
Por ahí andamos.