Los ojos cuentan historias mucho mejor que las palabras, no saben fingir el brillo, ni el amor, ni ocultar la nostalgia. No saben tapar el fuego, ni enmascarar sentimientos. Hay ojos que ríen y otros que lloran sin soltar una sola lágrima.
madurar es aceptar que yo también fui la mala en algunas historias. Que también hice daño incluso tomando decisiones que creí correctas porque no sabía ni tenía la sabiduría que tengo hoy. Y sigo aprendiendo
Imagínate estar comiendo algo rico, hacer el mini bailecito de la felicidad por comer y que en vez de que te miren raro, te miren con ojitos llenos de amor. No mereces menos que eso.