Tenemos una vida sentados como morsas sobre 300.000 millones de barriles de petróleo. En los últimos 30 años apenas hemos producido 23.500 millones.
Ahora llega Trump y plantea un negocio para producir 90.000 millones de barriles, metiendo $100.000 a $200.000 millones de inversión en nuestra Venezuela - pozos, taladros, oleoductos, mejoradores, refinerías - y pagando regalías e impuestos.
Y entonces aparecen los patrioteros y piratas de siempre gritando: “¡Nos están robando!”, “¡Se quieren llevar nuestro petróleo!”.
¿Robando qué?
El petróleo debajo de la tierra no genera un dólar, no crea un empleo y no le pone los tres platos de comida a nadie. Para convertirlo en riqueza hay que invertir, perforar, producir y vender. Y para eso hace falta muchísima plata.
Nosotros ponemos el petróleo. Ellos ponen capital, tecnología, mercados y riesgo. Venezuela cobra y prospera.
Eso no es saqueo.
Saqueo es tener 300.000 millones de barriles y haber convertido al país petrolero más rico del planeta en el más pobre.
Welcome the oil deal.
La dictadora interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, revela una vez más sus verdaderos colores: comunista y marxista, al rendir homenaje a Fidel Castro, un brutal dictador asesino comunista que destruyó Cuba y obligó a mi familia, y a millones de cubanos, a huir en busca de libertad.
Delcy Rodríguez representa esa misma ideología fracasada y es corresponsable de la tragedia, la represión y la destrucción que ha sufrido Venezuela.
Los venezolanos ya han sufrido demasiado bajo el socialismo. Es hora de sacar a Delcy Rodríguez del poder y comenzar una nueva era de libertad y democracia en Venezuela.
Las lágrimas de Messi.
Ovación de pie.
Mundial excelso.
Llevó a su país a la final. Le dio la Copa en Qatar, hoy no pudo.
No deja de ser el más grande.