Virgina Woolf describió perfecto lo que significa crecer cuando dijo: “Hay una especie de tristeza que surge cuando se sabe demasiado, cuando se ve el mundo como realmente es".
Con alfileres de plata
mi sangre se puso negra,
y el sueño me fue llenando
las carnes de mala hierba.
Que yo no tengo la culpa,
que la culpa es de la tierra
y de ese olor que te sale
de los pechos y las trenzas.”
Lorca.
“Porque yo quise olvidar
y puse un muro de piedra
entre tu casa y la mía.
Es verdad. ¿No lo recuerdas?
Y cuando te vi de lejos
me eché en los ojos arena.
Pero montaba a caballo
y el caballo iba a tu puerta.
¿Y tú dices conocerme?
Que no sabes pronunciar mi nombre
ni leerlo;
que no puedes provocar mi risa,
ni tan siquiera mi llanto;
que no ves el marrón de mis ojos
ni las manchas de mi rostro;
que no reconoces mis pasos
ni el olor de mi piel;
que no sabes lo que sueño
ni tampoco lo que temo;
que olvidas recordarme
durante noches y días.
¿Y tú dices quererme?
Con palabras suavemente susurradas
un día de fuerte viento y densa niebla,
para que no pueda verlas ni escucharlas,
y así me pides que te crea,
que te quiera.