El día que haya alguien que supere lo vivido hoy en esta despedida,.ahí seguramente estaremos en condiciones de discutir que hay alguien que pueda superar al mejor jugador de todos los tiempos,cosa que seguramente en esta vida yo no voy a vivir y seguramente sus bisnietos tampoco
Ya cansa esto, si lo del sábado está en boca de todos es porque es más que evidente, cada instancia final de equipos que no la ponen con el patrón sea ascenso o primera sufren las consecuencias. Mejor ejemplo que Central que se convirtió en la prostituta de Chiqui Mafia.
Tener 50's es raro.
Todos viven una línea temporal distinta.
Algunos son abuelos, otros están cambiando pañales a las 3 am, otros salen con personas de 25 , otros celebran 20 años de casados.
La mitad parecen de 33 y la otra: mitad parece haber luchado en la 2 Guerra Mundial.
EL OCASO DE UN PERIODISTA.
-para reflexionar-
Este señor, que ocupa un lugar como comunicador, hoy expresó frases literales como las siguientes:
-"¿Qué carajo me importa el reglamento?"
-"Importa la emoción, no la justicia."
-"Anda a cagar con las reglas."
-"No importa si el reglamento modificó la regla, me importa un carajo."
Más allá del origen tendencioso de su opinión (sabemos desde qué camiseta lo hace), no podemos dejar de revisar la nula responsabilidad periodística al emitir este tipo de comentarios.
Que un comunicador incite a violar reglamentos, a omitir reglas, a promover la injusticia por satisfacer gustos personales, es de una bajeza indigna para la profesión periodística.
Un periodista también debe educar, debe priorizar la claridad ante la duda, debe ser un motivador de virtudes y no de irregularidades.
Una vez, un compañero le dijo: "A vos te gusta la trampa, Horacio", y respondió enojándose y con insultos, fiel a su estilo prehistórico. Pero parece que era verdad, hoy lo confirmó.
No puede pasar desapercibido que una persona con un micrófono, sea el vehículo para decir ante la sociedad que "las reglas importan un carajo", o "que ser injustos está bien si trae emoción".
No se trata de un hincha, sino de un comunicador con responsabilidad. O quizás se trata de un hincha que nunca entendió su profesión. Si es así, que deje de ocupar indignamente ese cargo, y que se exprese directamente como hincha en otras plataformas. Deberá decidir si tiene la dignidad como para afrontarlo con la verdad, o si continúa ocultando la realidad que todo el mundo sabe.