Qué ridículas e inmaduras las personas que saben que tienen la culpa, que cuentan una versión totalmente diferente de la historia para siempre quedar como víctimas, sentirse bien consigo mismas y no aceptar que son un asco.
La reputación de muchos hombres está a salvo gracias al silencio de muchas mujeres y la de las mujeres está manchada gracias a las mentiras de muchos hombres.