El mandato es irrenunciable por ley pero teniendo una Junta Nacional de Justicia elegida por partidos mafiosos cualquier cosa es posible.
No se trata de Corvetto sino de la más grosera intromisión política sobre el sistema electoral.
A estas alturas, es una obligación que las fuerzas políticas que se precien de ser democráticas, más allá de sus diferencias, se articulen y pronuncien firmes y sin ambigüedades. Lo otro es dejar que la dictadura parlamentaria siga pisoteando a los peruanos.