I think I finally understand why Enzo couldn't stop crying during Lionel Messi's farewell speech.
He grew up watching him. He was a kid when Messi was losing finals with Argentina, getting mocked, having his jersey burned, carrying the weight of 40 million people who treated every miss like a personal failure. In 2016, after the Copa América Centenario final, when Messi said he was done, a 15-year-old Enzo wrote him a letter on Facebook. One part has always stuck with me:
“Hacé lo que vos quieras Lionel, pero por favor pensá en quedarte. Pero quedate para divertirte, que es lo que esta gente te ha quitado… Jugá para divertirte que, cuando vos te divertís, no te das una idea de lo que nos divertimos nosotros.”
“Do what you want, Lionel, but please think about staying. But stay to have fun, because that is what these people have taken from you. Play to have fun, because when you are having fun, you have no idea how much fun we are having.”
He was not just asking Messi to come back. He was asking him to play without the weight of everyone else’s frustration. He grew up. He made it into the national team. He shared the dressing room with the player he used to watch on TV. They won the Copa América, the Finalissima, and the World Cup together. He got to live the version of the story the kid who wrote that letter could only dream about. And then he stood there on the pitch at the Monumental, listening to Messi say goodbye properly, after finally winning it all, and the tears just came.
That is not just a teammate crying. That is a boy who watched the hate, begged him to stay and enjoy it, grew up beside him, and then watched the proper ending. Even the toughest hearts would struggle with that.
“Gracias por hacerme el mejor arquero del mundo, te atajé con mucho corazón”
El mensaje del Dibu para Messi en la camiseta firmada por todos los jugadores, encima le pone “TUKI” 🥹🫶🏻
El primer jugador que se le anima al mafioso y corrupto que hoy maneja la AFA. Espero que sea un efecto dominó y que los demás jugadores de la selección salgan a poner los huevos arriba de la mesa. Ahora que se fue Messi es el momento perfecto para dar el golpe. Hay que ver quiénes acompañan a Tagliafico y salen a hablar o quiénes son cómplices de este desastre y agachan la cabeza.
Se reía después de haberse deshidratado llorando y de que Julián y Messi lo tuvieran que consolar, cómo lo deben haber cargado a Enzo, lo van a gastar toda la vida, no solo la Scaloneta, sino todo el país por maricón.
A davo lo quiere la familia del deportista más grande de la historia pero le tiene bronca el infradotado de Villa, hace absolutamente todo bien este tipo
🚨 Pep Guardiola sobre Lionel Messi diciendo que sus piernas ya no podían darle más:
“El problema con Lionel Messi haciéndose mayor es que ha decaído hasta el punto de seguir siendo el mejor jugador en el campo.
Así que la gente no le cree.
Vi su partido de despedida.
Un gol. Dos asistencias. A los 39 años.
Después alguien me mostró el clip donde Leo corría persiguiendo un balón y la gente decía: ‘¿Este es el mismo hombre que dice que sus piernas no pueden darle nada más?’
Yo dije: ‘Sí. Eso es exactamente lo que quiere decir.’
Porque tú estás comparando a Messi con los otros jugadores en el campo.
Leo está comparando a Messi con Messi.
Son dos estándares completamente diferentes.
Recuerdo una vez en el Barcelona, después del entrenamiento, uno de mis ayudantes me dijo: ‘Pep, estuvo increíble hoy.’
Le pregunté: ‘¿Quién?’
Me miró como si fuera estúpido.
‘Leo.’
Dije: ‘No. Hoy fue normal.’
Se rio.
No estaba bromeando.
Esa fue una de las cosas más extrañas de entrenar a Messi. Algo sucedía en el entrenamiento que detenía a todo el mundo, y después de un tiempo dejamos de reaccionar.
¿Tres jugadores alrededor de él?
Normal.
¿Cuatro?
Normal.
Recibe el balón, gira y de repente todo el mundo corre hacia su propia portería?
Normal.
Un día recuerdo decirle a Xavi: ‘Tenemos un problema.’
Me preguntó: ‘¿Qué?’
‘Nos está haciendo pensar que estas cosas son normales.’
Xavi sonrió.
‘Entonces espera a que se vaya.’
Esa frase se quedó conmigo.
Porque creo que una generación está experimentando el mismo problema ahora, pero al revés.
Se encuentran con Lionel Messi al final y piensan que esto es Lionel Messi.
Lo ven a los 39, lo ven crear dos goles y marcar otro y dicen: ‘¿Qué piernas ha perdido?’
Amigo mío, llegaste al cine durante los últimos diez minutos.
No tienes ni idea de lo que pasó antes de que te sentaras.
Imagina a un niño viendo este partido con su padre.
Pregunta: ‘Papá, no entiendo. Messi sigue siendo el mejor jugador. ¿Por qué se retira?’
Su padre no debería mostrarle otro partido de 2026.
Muéstrale 2011.
Muéstrale 2012.
Muéstrale 2015.
Luego dile al niño: ‘El hombre que estás viendo ahora solía hacer todo esto con piernas que podían hacer lo que su cerebro pidiera.’
Esa es la diferencia.
Hoy Leo ve el pase antes que tú.
En aquella época veía el pase antes que tú, lo jugaba y luego llegaba a otro sitio antes de que entendieras qué había pasado.
Hoy todavía puede vencerte con su mente.
En su mejor momento, desafortunadamente, la mente tenía el cuerpo con ella.
Eso era injusto.
Recuerdo a defensas mirando hacia nuestro banquillo a veces después de que Leo hiciera algo, como si yo pudiera ayudarles.
¿Qué querían que hiciera?
¿Sustituirlo?
Yo también estaba tratando de ganar.
Y por eso creo a Leo cuando dice que sus piernas no pueden darle lo que una vez le daban.
Por supuesto que no pueden.
Lo sabe porque recuerda lo que solían darle.
Nosotros vemos a un hombre de 39 años y pensamos: ‘Todavía magnífico.’
Él siente algo diferente.
Un balón rueda hacia la línea de banda y su mente dice: ‘Ve.’
Durante veinte años, sus piernas respondían inmediatamente.
Ahora a veces dicen: ‘No, Leo. Este no.’
Para nosotros, eso es un balón perdido.
Para él, tal vez eso sean treinta años de fútbol hablándole.
Esa debe ser una conversación muy extraña para un genio tener con su propio cuerpo.
Pero tal vez esa sea también la explicación perfecta de Lionel Messi.
Incluso ahora, con las piernas que dice que ya no pueden darle todo, puede jugar su partido de despedida, marcar una vez, crear dos más y dejar a la gente preguntándose:
‘Si esto es Messi decaído, ¿qué demonios era Messi en su mejor momento?’
Puedo responder eso.
Pasamos cuatro años en el Barcelona tratando de encontrar la palabra correcta.
Nunca lo hicimos.”