De repente liquidar las EPS, utilizar los helicópteros de la presidencia y hacer consultas y constituyentes está bien.
El problema nunca fue cómo se gobernaba, sino quiénes.
El presidente del país en plena emergencia por un terremoto rechaza ayuda internacional, prioriza reconstruir iglesias, pone a la esposa a recoger plata; y además se mete en líos diplomáticos y bombardea civiles. Y no lleva ni una semana de presidente