La terapia y la medicación están funcionando. Ahora miro los tapones y sonrío, y a cada hijo de su maldita madre que viene en vía contraria le deseo salud, alegría, y que llegue sano y salvo a su casa.
Hay que dejar de ser tan exigentes e inconformistas con uno mismo para poder disfrutar de esos pequeños logros que no nos damos cuenta que hemos logrado.