#Venezuela#DeltaForce#USCapture#Maduro
¿Cómo lo encontraron? Simple.
La CIA siguió su "patrón de vida": qué comía, cómo se vestía y exactamente dónde dormía.
No fue una corazonada. Lo sabían todo.
De regreso en EE.UU., Delta Force construyó una réplica exacta de su casa de seguridad, ensayando el asalto una y otra vez, hasta poder hacerlo con los ojos cerrados.
¿Y los sopletes?
Eran para el cuarto de pánico. La inteligencia sabía que Maduro dormía tras puertas de acero, tipo bóveda bancaria. El equipo llevó cortadores térmicos de alta potencia para sacarlo de allí.
Pero al final, el arma decisiva fue la velocidad.
Los operadores irrumpieron tan rápido que lo atraparon antes de que pudiera siquiera cerrar la puerta.
Delcy, Balaguer y la lógica de la continuidad, por qué las potencias no imponen al líder popular tras la caída del dictador
Cuando un régimen personalista colapsa, ya sea por la captura de su líder, como ocurre hoy con Nicolás Maduro, o por su eliminación física, como sucedió con Rafael Leónidas Trujillo en 1961, surge una pregunta inevitable, ¿por qué no se impone de inmediato al líder opositor más popular?, ¿por qué no María Corina Machado hoy, o por qué no entonces el candidato con mayor respaldo popular en República Dominicana?
La respuesta no es moral ni ideológica, es geopolítica y de control del riesgo.
En Venezuela, Estados Unidos tenía capacidad material para neutralizar a Delcy Rodríguez, o para desconocer cualquier continuidad del chavismo y forzar una transferencia directa hacia la oposición. Sin embargo, no lo hizo. Al contrario, toleró, aunque no legitima, que Delcy Rodríguez, figura orgánica del régimen, quedara al frente del aparato estatal de forma provisional. Esto no equivale a respaldo político, sino a una decisión estratégica clásica, preservar continuidad administrativa, control de fuerzas armadas, cadena de mando y estabilidad mínima, mientras se diseña una transición.
La historia dominicana ofrece un espejo casi perfecto. Tras el asesinato de Trujillo, Estados Unidos pudo haber desplazado de inmediato a Joaquín Balaguer, figura íntimamente ligada al trujillismo, y haber impuesto otro liderazgo. No lo hizo. Joaquín Balaguer permaneció como presidente formal porque representaba la continuidad institucional del régimen sin Trujillo, permitiendo descomprimir tensiones, evitar una guerra civil y garantizar que el aparato estatal no colapsara.
El líder popular de la época no era Balaguer, ese líder fue Juan Bosch, quien gozaba de legitimidad social y respaldo democrático real. Sin embargo, Bosch no fue impuesto tras la muerte del dictador, llegó después, mediante elecciones en 1962, cuando el sistema estaba mínimamente estabilizado. Incluso así, fue derrocado al año siguiente, lo que demuestra que las transiciones no se ganan solo con legitimidad popular, sino con control efectivo del poder real.
Este patrón se repite, las potencias no colocan primero al líder más querido, sino al que reduce el riesgo inmediato. El líder popular representa ruptura, el continuista representa contención. En términos crudos, la estabilidad precede a la democracia, no al revés.
Por eso Delcy, como Balaguer, no es el futuro deseado, sino el amortiguador temporal. Y Corina, como Bosch, representa la legitimidad democrática, pero también el desafío al aparato que aún sobrevive. La transición real comienza después, no en el minuto cero del colapso del dictador.
La lección histórica es incómoda pero clara, las transiciones pactadas casi nunca comienzan con justicia plena ni con el líder más legítimo, sino con el mal menor que garantiza que el Estado no implosione. El riesgo no es reconocer esa lógica, el riesgo es confundir la fase de contención con el destino final
@TELMEXSoluciona@Telmex no puede ser posible que una vez más no tengo internet, la última vez tardaron más de 1 semana en asignarle a un técnico para q hiciera una visita de 30 min para reparar la fibra rota. Cuanto esta vez?!!!
Los voy a poner entre la espada y pared del bienestar
¿A quién le creen?
A AMLO que no contrajo deuda, o a Altagracia que la admiran tanto diciendo que sí hay deuda y nadie nos consultó para adquirirla.
Qué difícil es ser obradorista hoy en día, los claudistas están desmintiendo y exhibiendo a Andrés Manuel.
Después de decir que él está por encima de la ley le dice a reportera que le baje una rayita a su prepotencia, en el país más inseguro para los periodistas.
De esto quieren un segundo piso???
#NarcoPresidenteAMLO7