Julio Cortázar se levantó un día muy tranquilo y escribió: ‘se puede matar todo menos la nostalgia, la llevamos en el color de los ojos, en cada amor, en todo lo que profundamente atormenta y desata y engaña’.
Qué triste se ha vuelto el reguetón: puros weyes hablando de su insatisfacción sexual y morras autocompadeciéndose de haberle puesto el cuerno a su bato. Y yo que creía que se trataba de música sobre coger alegremente y sin culpas.