En tres días y sin ningún motivo futbolistico, el gigantesco River Plate hizo llorar a los bosteros, a una empresa de marketing, a dos cantantes santafesinos y al presidente de AFA con sus secanucas.
Mamita, todo empezó porque el mejor jugador de todos los tiempos eligió caminar y abrazarse con el Presidente de River. Porque Messi eligió agarrar una camiseta, sonreír, mostrarse feliz siendo socio honorario y posteriormente, con un micrófono en la mano y ante el mundo entero, decir que en el Monumental vivió de los días más felices de su vida.
A la fila. River está mal y así y todo, todos los hijos siguen atrás.
“¿Te molesta que tu papá no te haga jugar?”
“¿Te irías a otro club para jugar más?”
“¿Qué defectos tiene su hijo?”
Hace poco me crucé con esta entrevista a Angelito y su hijo Omar en el Monumental. La periodista fue al hueso en todas las preguntas.
La que SIEMPRE estuvo a la altura y a la que le viven faltando el respeto los jugadores y dirigentes
La hinchada de River, la que siempre estuvo, está y va a estar
Si no se hubiese ido Quintero, River estaría jugando Copa Argentina y Sudamericana, y seguro estaría peleando la tabla anual. Disfruten. Esto es lo que provocaron ustedes cuando dejaron tirado a un ídolo del club para apoyar a Coudet.