Pidamos a María, Reina de la paz, que nos enseñe a renunciar a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a la murmuración y a las calumnias; y que aprendamos a custodiar y a cultivar el amor en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos y en las comunidades cristianas, de modo que el odio ceda el paso a la esperanza y la paz. #ViajeApostólico
#VisitaPapaRTVE | León XIV, sobre el perdón: "perdonar no significa dejar que alguien siga haciendo daño ni olvidar como si nada hubiera pasado. Significa no dejar que el odio se convierta en dueño de nuestro corazón".
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Como jurista, me quedo con una frase del discurso del @Pontifex_es en el @Congreso_Es que debería enmarcarse en cada parlamento: "Una ley no alcanza su verdadera grandeza por el mero hecho de haber sido formalmente aprobada; la alcanza cuando puede comparecer ante la dignidad de la persona y salir de ese examen sin avergonzarse".
El “Salto Ángel” ya sabe lo que viene…
La temporada de lluvias ha devuelto la grandeza al Salto Ángel, y lo ha hecho como no se veía en muchos años. La cascada más alta del mundo, con sus 979 metros de caída vertical, vuelve a rugir con una fuerza y un caudal majestuoso que habían quedado en el recuerdo tras temporadas de sequía prolongada.
🌊 No es solo lluvia: es un renacer
Lo que hoy se contempla en el Auyantepuy no es el habitual hilo de agua que se arrastraba en años recientes. Es un manto blanco y espeso que cae con estruendo, levantando una neblina que abraza la selva y llena de vida el corazón de la Gran Sabana. El río Kerepacupai Merú ha recuperado su caudal, y con él, el alma del parque.
🏞️ Un espectáculo que estaba en deuda
Durante los últimos años, la sequía —agravada por fenómenos como El Niño— redujo drásticamente el caudal del Salto Ángel, dejando al descubierto rocas que pocas veces se asoman. Pero este 2026, la naturaleza ha decidido resarcirse: las lluvias torrenciales han saturando la cima del tepuy, y el agua ha vuelto a caer con la imponente belleza de los grandes años.
✨ Un momento para registrar y recordar
Para guías, turistas y comunidades indígenas pemón que habitan la zona, esta crecida es un acontecimiento: el Salto Ángel se vistió de gala, mostrando una versión que no se veía desde hace al menos cinco o seis años. Es, sin duda, uno de los mejores momentos de la última década para visitar esta maravilla del mundo.
Vía “notiactualidad360_”
#SaltoÁngel #Canaima #Lluvias #Renacer #Venezuela
Es muy simple, no se puede tener ni la menor idea de lo que puedes aprender/mejorar, si tienes la firme, absoluta y soberbia certeza de saber más que todo el mundo.
Hidden deep in Venezuela’s jungle, Salto Duruhuaya is a striking waterfall known for curtain-like cascade over granite rock.
It drops over 100 meters down a granite rock face, often accessed via boat and jungle trekking.
[📹 christpheer]
#AMiMeParece que el "asunto" político que tiene divididos al electorado (que es quien tiene el poder real), favoreciendo la permanencia en cargos públicos de "esos", es que para evitar pensar, basta con tomar posición. Y esto a nivel global.
Cuando la simulación se vuelve norma, la capacidad humana de discernimiento se atrofia y nuestros vínculos sociales se encierran en circuitos autorreferenciales que dejan de mostrarnos la realidad. Vivimos entonces como dentro de burbujas impermeables unas con otras, nos sentimos amenazados por cualquiera que sea diferente y nos deshabituamos al encuentro y al diálogo. Así es como se extienden la polarización, los conflictos, los miedos y la violencia. No está en juego un simple riesgo de error, sino una transformación de la relación misma con la verdad.
Café con tu amiga la socialista.
Entre sorbo y sorbo, se queja:
—Me mudo de piso. He pedido presupuesto a empresas de mudanzas y son unos ladrones. ¡700€!
Hace una pausa, triunfal:
—He hablado con el conserje. Me manda a dos chicos sin papeles que hacen chapuzas.
—¿Y cuánto les vas a pagar? —pregunto.
—Unos 100€ a cada uno. Me sale tirado. Y oye, les hago un favor, esa gente necesita el dinero desesperadamente.
La miro a los ojos.
—O sea: se te llena la boca sobre derechos laborales y convenios, pero cuando te toca pagar… contratas en B, por debajo del salario mínimo, a gente vulnerable para ahorrarte dinero.
Se le tensa la mandíbula.
—¡No es lo mismo! Yo no soy una multinacional explotadora. Soy una ciudadana de a pie. El sistema está roto, no es mi culpa.
—No eres Amazon, no.
Pero en cuanto te tocan el bolsillo, te comportas igual que lo que dices odiar.
Tu solidaridad termina justo donde empieza tu cuenta bancaria.
Se levanta, ofendida:
—Eres una facha. No entiendes nada.
Se va antes de que llegue la cuenta. La pago yo.
Por la tarde, sube una foto a Instagram:
selfie con cajas, texto sobre la gentrificación y “las injusticias del mercado”.
La superioridad moral es el deporte favorito de quienes nunca pagan el precio de sus ideales.
Defender a los oprimidos con el dinero de los demás es barato.
La verdadera ética no se ve en una pancarta ni en un tuit,
se ve en cuánto pagas a quien está por debajo de ti cuando nadie te aplaude.
Cuando les enseñas el espejo, no corrigen su incoherencia:
te atacan a ti.
Porque no les duele la injusticia,
les duele dejar de verse como salvadores.