Hawái no es una postal. Es familias viviendo en carros, gente con 3 trabajos para pagar renta y comunidades desplazadas de su propia tierra.
Eso pasa cuando el desarrollo se diseña para el inversionista y no para la gente.
Esencia y Moncayo deben servirnos de advertencia.
Nos quitaron las tarjetas de memoria y nos hicieron pagar por almacenamiento. Nos quitaron los CD y DVD y nos hicieron pagar por streaming. Nos quitaron el software que podías comprar una vez y lo convirtieron en una suscripción mensual. Nos quitaron la propiedad, la conveniencia y básicamente todo lo que solía ser una compra única… y luego, de alguna manera, nos hicieron pagar por ello todos los meses.