Que el fútbol es minoritario, que no da plata, que los equipos parasitan al Estado, que buena parte de los hinchas son gamines, que hagan sus canchas, que a jugar al atrio, que dejen cantar, que no solo de gramilla vive el hombre...
Es extraño el desprecio que se nota en muchos por un espacio social de años, una historia de ciudad, por la memoria y el goce de millones por un juego.
Con sus gritos a otro lado, dicen unos, hagan su estadio, dicen otros. Confunden los dueños de los clubes con la hinchada y la vida que se construye al rededor de un equipo, los titulares son muy distintos a los músicos que dan las buenas noches detrás de la última canción, lindo público, y chao...
Esa lógica vale, todos la gozamos pero no puede arrinconar al juego que anima a millones en sus casas, en las tiendas y esquinas, en bares y restaurantes ...
Nadie tararea los conciertos en las aceras. Los equipos están en las calles, muros, canchas de barrio, en el teléfono del celador…, el fútbol y sus hinchas cantan un estribillo que marca casi 80 años en Colombia, eso no se puede mirar por encima del hombro solo porque las boletas de los conciertos rinden más. Los artistas giran, los equipos quedan.
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😍 Comfama siempre ha sido un lugar cercano para Jorge. Creció escuchando las historias de su padre, Francisco, quien trabajó durante 23 años en la Caja, e hizo su alfabetización en el Parque Copacabana, sin imaginar que años después regresaría para construir allí su propio camino.
Jorge llegó a Comfama en 2010 para trabajar en oficios generales, el mismo rol que desempeñó su padre. Durante diez años también acompañó eventos empresariales, una experiencia que le abrió nuevas posibilidades y lo acercó a uno de sus sueños: convertirse en gestor de Comunicaciones.
Hoy celebra 16 años #EnComfama, precisamente en el lugar donde Francisco dejó una huella por su calidez y compromiso. 💓
Esta es una historia de raíces, oportunidades y un legado que pasa de una generación a otra: el amor por servir y hacer bien las cosas. 👏
Un 29 de mayo de 1924 viste la luz en nuestro barrio.
102 años después, el Santa Inés recorrió toda Europa, y lo hizo con más marineros a bordo que nunca, demostrando que el Rayismo está en el mejor momento de su historia.
Porque sin ti, Rayo, la vida no sería igual.
Ya lo dijo su esposa: si Abelardo De La Espriella pierde, no pasa nada, por que se devuelven a su villa en Italia y a sus viñedos. Si gana, le va a tocar quedarse a gobernar esta marranera. Abelardo detesta el país que quiere gobernar.