La maternidad está tan romantizada que a muchas mujeres les da miedo admitir esto:
Hay mamás frustradas trabajando...y hay mamás frustradas quedándose en casa. Porque mientras unas lloran por perderse la infancia de sus hijos por estar más de 8 horas trabajando, otras lloran en silencio porque dejaron sus sueños, su libertad y hasta su identidad por dedicarse 24/7 a criar. Y no, no eres mala mamá por sentirlo. Lo polémico es que la sociedad quiere mujeres productivas como si no tuvieran hijos...y mamás presentes como si no necesitaran dinero, descanso o estabilidad emocional. Al final, muchas terminan agotadas intentando cumplir expectativas imposibles. Y todavía esperan que sonrías y digas:"La maternidad es la etapa más feliz de la vida.
Imputemos también a los que se graban con niños para hacerse virales, usando la imagen de criaturas para entretenimiento, likes y monetización.
Imputemos también a los políticos, sin importar el partido, que en cada campaña aparecen abrazando niños, besándolos, levantándolos como trofeos, utilizándolos como herramienta emocional para ganar votos.
Porque si esa es la vara, medio país estaría imputado.
La hipocresía estatal ya no sorprende, pero sí duele.
Tobias, un niño que, según confirmó Codeni, se dedicaba a la venta callejera junto a sus hermanos, recorriendo solos hasta altas horas de la noche vendiendo empanadas y golosinas. Una realidad que ya había sido intervenida en diciembre del año pasado. AÑO PASADO.
Hoy el Ministerio Público analiza imputar a los padres por falta al deber del cuidado.
Pero la pregunta es: ¿Dónde estaba el Estado antes?
¿Dónde está la Fiscalía cuando hay niños trabajando en la calle todos los días? ¿Dónde está la protección cuando hay criaturas expuestas al abandono, al hambre, a la violencia, al abuso, a la desnutrición y a la intemperie?
Solo falta que digan que en Paraguay no hay niños trabajando en la calle, y con eso ya podemos declarar so’o todo.
Lo que se pretende con este tipo de medidas es desviar la responsabilidad del gobierno y su desidia.
La infancia no se protege con discursos ni con imputaciones selectivas. Se protege con acciones reales, prevención, políticas públicas serias y un sistema que funcione antes de la tragedia, no después.