No voy a ver a Bjork, ni a Beyoncé, ni a Madonna, ni a Sprengsteen ni a ninguna de esta gente.
Y de da mucha pena, pero defienden un modelo de espectáculo extracrivo para ricos que representa lo opuesto a todo lo que yo creo que debería ser una industria cultural sana.
Los grandes artistas,promotoras y macrofestivales hacen lo que quieren porque oye, es su negocio, perfecto.
Hasta que quieren actuar en recintos públicos a precio de saldo, créditos ICO, ayudas del ayuntamiento, IVA reducido... de repente resulta que es que son cultura.
Esto es lo que hay detrás de los influencers hablando de NFT's.
No hay día que no te ofrezcan de una pasta por promocionar un NFT. Todas las promociones se basan en lo mismo: te regalan uno, te pagan un pastizal y luego tú hablas de que has comprado un NFT en el que crees.
Son ya más de dos décadas desde que empezó la fiebre de los festivales.
Más de dos décadas en las que no han parado de aumentar en número y en tamaño.
Más de dos décadas en las que se han ido concretando varias tendencias y sospechas.
Hilo: