💔 Esto es todo lo que me quedó de mi hija Kira cuando decidió quitarse la vida antes de ir al colegio aquel 19 de mayo de 2021: su mochila, aún con sus cosas dentro, y el móvil desde el que me envió su WhatsApp de despedida aquella mañana.
Desde entonces llevo más de cinco años luchando para que ningún otro niño o niña tenga que pasar por lo que pasó mi hija, para que sus mochilas no se llenen de tanto sufrimiento, miedo y desesperación que no puedan cargarlas más. Pero de nada ha servido porque no han parado de sumarse vidas rotas para siempre a la lista.
Y aquí estamos otra vez. En estas fechas, a punto de empezar el curso, nos bombardean con los mismos titulares de siempre. La Consejería de Educación de Andalucía anuncia a bombo y platillo que endurece las medidas contra el acoso escolar y que será el agresor el que tenga que cambiar de centro, pero sólo “si se acredita que hubo acoso escolar” y dependiendo de la situación del agresor. Mientras, el Ministerio de Educación publica su guía de protocolos que además de “voluntaria” deja fuera toda aquella violencia que no sea “acoso escolar o ciberacoso” (violencias ejercidas por adultos del centro, agresiones sexuales, o situaciones de odio y discriminación que exigen una actuación inmediata). Titulares perfectos para blanquear la imagen institucional, para dar la sensación de que por fin se está trabajando de verdad. Pero los que hemos sido víctimas, o madres y padres de víctimas, sabemos que es el mismo engaño de cada año.
Porque lo único que consiguen estas medidas es perpetuar la situación de siempre. Siguen reduciendo todo a “acoso escolar”, esa etiqueta que exige reiteración. Y al exigir reiteración estamos normalizando las violencias en las escuelas hasta que alguien, desde un despacho, decida que la víctima ya ha sufrido lo suficiente como para merecer que se le ponga nombre. Estamos permitiendo que la víctima aguante un pulso de violencias, que resista insultos, humillaciones, aislamiento, amenazas, golpes… el tiempo que haga falta para que el daño sea “reiterado” y se pueda abrir el expediente. Mientras tanto, el agresor sigue ahí. Mientras tanto, el centro puede suavizarlo, archivarlo o convertirlo en “conflicto entre iguales” por imagen, por presión o por comodidad.
No hay trabajo real. No hay ganas de solucionarlo. No se escucha a las víctimas. Es más fácil normalizar el concepto de acoso escolar y evitar hablar de violencias que obligan a actuar desde el primer momento. Es más fácil jugar con la tranquilidad de las familias cada septiembre, venderles seguridad con anuncios que suenan contundentes y que, en la práctica, siguen exigiendo que el niño o la niña se quiebre antes de que el sistema se digne a moverse. Eso si lo hacen, porque los juzgados están llenos de demandas que demuestran lo contrario.
Yo ya no tengo a mi hija. Solo me quedan su mochila y ese mensaje de despedida. Y cada vez que veo estos titulares siento la misma indignación, frustración y rabia, además de una certeza: mientras sigan exigiendo reiteración para actuar, seguirán dejando que las víctimas sufran, seguiremos incumpliendo las indicaciones de la UNESCO para actuar ante cualquier tipo de violencia (y no solo por acoso escolar) que pueda producirse en los centros escolares, vulnerando los derechos de los menores. Seguiremos destruyendo vidas y perdiendo a nuestros hijos.
¿CUÁNTAS VÍCTIMAS MÁS TIENEN QUE MORIR PARA QUE LO ENTIENDAN Y SE DEJE DE DAR ESPACIO AL MALTRATO? Ese debe ser el punto de partida, no cuando el daño ya está hecho y la mochila resulta demasiado pesada.
#stopbullyingforkira
#eldiariodekira
Victoria Beckham: "Ailem işçi sınıfındandı."
David Beckham: "Baban seni okula hangi arabayla götürüyordu? Dürüst ol."
Victoria Beckham: "80 model bir Rolls-Royce."
David Beckham: "Teşekkür ederim."
Mi esposa acaba de llamarme por teléfono y la conversación fue así:
Ella: “¿Sabes esa película de Gladiator que te regalé en Navidad…?”
Yo: “Sí.”
Ella: “Avánzala a una hora, 16 minutos y 28 segundos.”
Yo: “Vale, ya lo hice.”
Ella: “Bien, ¿ves al gladiador en primer plano luchando contra el león…?”
Yo: “Sí, lo veo.”
Ella: “Justo detrás de él, hay dos gladiadores peleando con espadas…?”
Yo: “Vale, los veo.”
Ella: “Bueno, detrás de esos dos, en el lado izquierdo de la pantalla, hay un gladiador sosteniendo una lanza…?”
Yo: “¡Sí…! Lo veo.”
Ella: “¡Muy bien…! Esas son las sandalias que quiero para mi cumpleaños.”
-Óscar Puente: “He encargado a mi equipo que me cojan todas las columnas de opinión en la que se me insulta…
-Alsina: “¿Y qué utilidad tiene ese trabajo para los ciudadanos?”
Esta imagen es una auténtica belleza.
Hecha por Michael Collins, muestra el módulo lunar del Apollo 11 volviendo de la superficie de la Luna mientras la Tierra asoma por el horizonte.