Recibí una invitación de boda y al final decía: "Tu presencia es un regalo. No queremos ningún regalo en la boda". Me quedé confundida, así que lo leí una y otra vez; ha pasado una hora y sigo confundida, ¿Estoy invitada o no?
Cada día tengo más claro que el mejor estado de ánimo no es la felicidad, sinó la tranquilidad. Ser feliz es bonito, pero estar en paz y tranquilidad es otro nivel.